Bahía Solano: pobladores defienden a la multinacional maderera

Por: Carolina Franco

En el corazón de la selva tropical, surge un caserío rodeado de las más invaluables riquezas colombianas. Para llegar hasta allí, es necesario recorrer el río Cascadas, que da origen a pozos cristalinos y al río Chadó, llegando finalmente al Océano Pacífico. Bahía Solano en el Chocó, es uno de los 34 pulmones del planeta y allí se está desarrollando el megaproyecto maderero de la multinacional canadiense Prima Colombia Hardwood – REM Forest Products. La empresa pretende explotar cinco millones de metros cúbicos de madera durante 15 años; la extensión de selva a talar son alrededor de unas 200.000 hectáreas.

Caserío de Bahía Solano, municipio con aproximadamente 9 mil habitantes.

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Nóvita está en la mira de las multinacionales mineras

Por: Nancy Rivas

Al sur oriente del Chocó, en la espesura de la selva, se encuentra la población de Nóvita en medio de la reserva forestal del Pacífico. Lugar en el que conviven la pobreza y riqueza, ya que hay grandes yacimientos de oro, platino y otros minerales. Con la llegada de la Condoto Platinum Limited (CPL), han comenzado las deliberaciones entre los mineros informales y la multinacional, estando como espectadores los diferentes entes gubernamentales, que solo atinan a evadir sus responsabilidades señalándose el uno al otro.

Empresarios responden

En el 2011, al municipio llegó un grupo de personas pertenecientes a la CPL. Sucursal creada en Colombia desde el 2009 y que funciona con capital extranjero de origen australiano. La empresa se dedica a la inversión en proyectos con fines de prospección, exploración, construcción, montaje, aprovechamiento, transformación, explotación, transporte y promoción de minerales en general. Condoto Platinum tiene actualmente 2.000 hectáreas concesionadas, que se encuentran en fase de exploración y están a la espera de la entrega de 14.000 más (140 kilómetros cuadrados).

Representantes de Condoto Platinum Limited explican las ventajas de su propuesta.

“La empresa Condoto Platinum llega al municipio de Nóvita, a socializar una propuesta que incluye proyectos de intervención social, buscando beneficios como apoyo financiero, tecnológico, ambiental, social y legal de todo lo concerniente a los título de las comunidades que integran el  Cocoman”, dice George Patrick Juilland, presidente de la compañía CPL en Colombia.

El Consejo Comunitario Mayor de Nóvita (COCOMAN) discute si  la propuesta de CPL beneficia o no a las gentes, con la  limitación del tiempo, pues deben de pagar el canon superficiario por cada hectárea de terreno que comprenden los títulos colectivos. Gran parte de los habitantes del municipio son afrodescendientes, no obstante la población también está compuesta por tres comunidades indígenas, concentradas en los siguientes resguardos: Montería y San Onofre, de población Embera; Sabaletera, de la comunidad Katía.

CPL cuenta que este territorio ha estado ligado a la riqueza en minerales y en el pasado se hicieron algunos estudios de suelos, pero fueron abandonados por la inestabilidad política del Gobierno de entonces. Ahora, el Gobierno actual es seguro para la industria minera, ofreciendo incentivos para la inversión extranjera.

Juilland comenta, que “el problema cultural de las personas, es que no tienen la costumbre de un salario o de cumplir horarios, no comprenden la relevancia de tener todas las prestaciones sociales, situación que eleva los gastos de inversión de la empresa, porque los costos de la mano de obra no tienen control, cada quien cobra lo que quiere por su trabajo”.

Los mineros artesanales parecen no tener conciencia de prácticas como el ahorro, inversión en vivienda o educación, solo satisfacen sus necesidades básicas al solucionar el día a día. Ellos solo trabajan para su supervivencia. “La práctica del ahorro, no se genera porque la minería se trabaja como actividad artesanal de solo subsistencia y no productiva, fenómeno que se presenta como práctica generalizada,  no solo en Nóvita, sino en todas las principales zonas auríferas del país, donde a pesar de las riquezas de sus suelos, son territorios con altos índices de pobreza y de deficiencia en todos los servicios básicos”, expresó el  antropólogo Antonio López, de Acopi (Asociación Colombiana de la Micro, Pequeñas y Medianas Empresa).

Minería informal

La presencia de la minería informal a ambos lados de la vía que conduce desde el municipio de Condoto a Nóvita, consiste en explotaciones a cielo abierto, que vierten en los ríos gran cantidad de sedimentos de lodo, produciendo deterioro ambiental. Existen las excepciones, en la mina de Evelio Martínez, se impide la caída de aguas contaminadas a las quebradas y su intención es legalizar el negocio, aplicando un plan de manejo ambiental regulado por el gobierno.

La Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó (CODECHOCÓ) se ha limitado a establecer programas de control y uso del mercurio, problema que si bien es crítico por el impacto que causa a la salud pública, no es calificado así por la corporación, debido al deficiente control, que se hace de su uso en las minas.

Mina en Cajón o explotación a cielo abierto.

El gran problema causado por la actividad minera informal, es el impacto a la seguridad alimentaria de las comunidades, por la degradación y destrucción de las fuentes hídricas. Situación que no ha sido atendida de manera integral por CODECHOCÓ,  considerando que cada mina vierte en promedio tres mil cien toneladas de sedimentos a las fuentes hídricas, las cuales son el resultado de la destrucción de cuatro hectáreas de suelo.

Entre los mineros informales persiste la preocupación, pues a partir del 1 de enero de 2012, ellos serán asumidos como “delincuentes o traficantes”, según los últimos comunicados del Gobierno Nacional. Los minerales hallados por la fuerza pública, que estén en poder de los mineros, serán decomisados siempre y cuando no demuestren la legalidad de su origen.

El ingeniero Juilland, piensa  que la comunidad está en el derecho de contemplar distintas propuestas, y concluye que “sólo Condoto Platinum se ha esmerado en suministrar una información completa y veraz de la propuesta, antes de que  se tome una decisión colectiva”.

Las irregularidades

Ofir García*, funcionaria de CODECHOCÓ, dice que la intervención que hace el Ministerio de Ambiente se reduce a restringir el uso del mercurio y la inversión de CODECHOCÓ es mínima, de bajo presupuesto, además de que esta entidad ha hecho acuerdos irregulares con mineros informales, a través de la Cooperativa de Mineros del San Juan para que el cobro que se realiza por tasa retributiva de vertimientos a cada minero se liquide bajo un valor constante de 1 millón 500 mil pesos mensuales y no como lo establece la ley: de acuerdo a la carga vertida de sólidos suspendidos totales y la demanda bioquímica de oxigeno, según lo indique el monitoreo de la propia entidad.

La entidad actualmente esta siendo liquidada por el gobierno nacional.

Según esta denuncia, el valor a pagar sería  de por lo menos 12 millones de pesos mensuales por mina. Por lo tanto dejan de ingresar a CODECHOCÓ alrededor de 5 mil millones de pesos al año, si se considera que aproximadamente 44 minas pagan tasa retributiva. Este escenario deja a la entidad como la única responsable por los daños causados a las fuentes hídricas por los vertimientos de minas en el departamento del Chocó.

Adicional a esto, el sindicato de la entidad ha hecho más de 20 denuncias por esta y otras irregularidades ante la Presidencia de la República, la Procuraduría, la Fiscalía, la Oficina Anticorrupción y todos los entes de control, pero hasta el momento, no se ha dado alguna sanción efectiva al respecto, el gobierno nacional, solo inició el proceso de liquidación de la entidad.

Actualmente existen diferencias entre  la Junta directiva del Consejo Mayor de Nóvita y la compañía Condoto Platinum. Esta última invirtió recursos en la socialización del proyecto, pero excluyó a algunas comunidades del territorio.

“La comunidad en su proceso de aceptación sufrió tres momentos: 1) Veían a la multinacional como un invasor  generador  de ruina y pobreza; 2) un inicial acercamiento con la comunidad permitió que vieran otro punto de vista, contrario a lo infundado y cambiando su postura frente a la compañía; 3) ven la llegada de la multinacional, con una visión a futuro, basada en el desarrollo de las partes”, afirma Carlos Vega, arquitecto de Condoto Platinum. En la actualidad existen otras tres empresas interesadas en los títulos colectivos del Consejo comunitario de Nóvita, pero la única que ha logrado socializar su propuesta es Condoto Platinum.

Inversiones multimillonarias

Según Gorgonio Moreno, habitante de Nóvita y miembro de COCOMAN, la propuesta actual de la empresa se centra en las negociaciones para establecer un convenio de trabajo articulado dentro del marco legal que acoja y beneficie la pequeña minería y la transnacional. Estas negociaciones establecieron mesas de trabajo con el fin analizar las necesidades de la comunidad y convenir, con las empresas trasnacionales establecidas en la región, las condiciones de explotación de los minerales.

Helcías Ayala, ingeniero ambiental, afirma que “la empresa está en unos acercamientos con el consejo comunitario para avanzar con una etapa de exploración primero y luego desarrollar operaciones con una dimensión de gran minería, incluso ya tienen equipos en Novita, sino que no los han de dejado, pues el concejo necesita una socialización preliminar con la comunidades  para  avanzar  con un proceso conjunto informal para poderlos organizar, sobre esto ya han hablado con el alcalde, ya han hecho acercamientos con mucha gente y se están preparando, incluso hay un acuerdo con los mineros legales e ilegales de Nóvita,  avanzaron en la cuestión de unos títulos mineros y dentro de esos títulos disponer unas áreas para el trabajo mineros legales”.

En caso de que alguna propuesta sea aceptada por el COCOMAN, continuarán con la etapa de estudio de impacto ambiental mínimo. En ella se analizan los diferentes compuestos minerales excavados a unos 500 metros de profundidad, proceso que tarda entre cuatro y cinco años.

Algunas comunidades podrían asociarse con las empresas, pero en el momento de la inversión o aplicación del proyecto, estas estarían en alta desventaja: los costos de la exploración, demandan que los asociados participen porcentualmente en los proyectos. Inicialmente la inversión en Nóvita podrían ser de 24 millones de dólares (unos 46.500 millones de pesos). En últimas, la comunidad no tiene posibilidades de participar en el negocio, pues son de muy bajos recursos.

En la explotación de Evelio Martínez aseguran proteger las fuentes hídricas cercanas

Eduardo Asprilla, presidente de COCOMAN, asegura que deben analizarse diferentes propuestas de otras empresas para que haya un proceso más equitativo, que se socialicen con la comunidad para que sea ella, con la vigilancia y asesoría de los entes gubernamentales, la que finalmente decida qué oferta aceptar, pensando en el beneficio integral de los habitantes.

En septiembre de este año, se firmó un acuerdo de exclusividad entre el COCOMAN y Samaranta Mining Corporation, en el cual se le concedía a la empresa la posibilidad de solicitar la concesión 117.647 hectáreas de Nóvita. Esto generó desconfianza entre los lugareños, pues Asprilla actuaba a espaldas y en contra de los interese colectivos. El documento fue firmado y hecho público en la bolsa de Toronto, como una estrategia para subir el valor de las acciones de la empresa canadiense.

La comunidad de Nóvita, sin el mayor acompañamiento del Estado colombiano, sigue adelante en el proceso de negociación, siempre buscando el beneficio en la explotación de oro y platino, minerales abundantes en la región. Al otro lado de la mesa, varias multinacionales mineras despliegan toda su capacidad económica y de negociación para obtener así la concesión, que aún en papel, les otorgaría enormes ganancias en las especulaciones financieras de las bolsas de valores.

*Por solicitud de la fuente, su nombre fue cambiado.

Megaproyectos tienen en la mira a Mistrató.

Por: Juan Manuel Taborda Acebedo: djjuan2006@hotmail.com

Sandra Cristina Giraldo Santiago: sandris8820@hotmail.com

En el resurgimiento de las potencias asiáticas, el Pacífico colombiano juega un papel muy importante.

La construcción de una vía que conecte importantes zonas del centro del país como el Eje cafetero y el pacífico colombiano, entre otras, no es un proyecto nuevo. Este tiene sus inicios con la Ley 121 de 1959 e inclusive con estudios y análisis elaborados desde 1880.

En el recuadro se ve enmarcada la zona de la región que está en medio del interior y el Choco, unión que se pretende hacer entre estos dos extremos

La ejecución de un proyecto que posibilite la comunicación vial entre los países suramericanos, es un objetivo que inicialmente se pensó a través de un ferrocarril, pero esta idea fue eliminada en 1923 en una conferencia internacional americana que se realizó en Santiago de Chile, donde se optó por la construcción de carreteras.

 Esto no es solo buscar el tan mencionado y diversificado desarrollo a partir del cemento. Tiene otras connotaciones que requieren análisis, como la relación con el TLC, a quién le corresponde la inversión de capital y la administración de estos proyectos y su relación con el manejo del tema en la política.

 El propósito central es lograr una salida más cercana al Océano Pacífico para el Centro-Occidente del país, con el objetivo de aprovechar la riqueza costera y  desarrollar importantes intercambios comerciales. Este proyecto se ha ejecutado a lo largo del tiempo por etapas. En el caso de Risaralda sus municipios más involucrados son Pueblo Rico y Mistrató, con este último, el resguardo indígena Embera en la zona San Antonio del Chamí.

Quedan así dos opciones carretéables hasta Santa Cecilia, una por Mistrató y otra por Pueblo Rico, las cuales convergen allí para luego continuar una sola vía de Santa Cecilia  hasta Tadó y toda la Costa Pacífica.

Además, la carretera sólo es una parte de un grupo de megaproyectos que incluyen, entre otros, la implementación del Puerto de Tribugá en Nuquí, (Chocó) y uno menos mencionado que pretende competir contra el canal de Panamá, y es un canal interoceánico uniendo el río Atrato y el río Truandó,  el primero desemboca en el Atlántico y el segundo en el Pacífico.

Todas esas propuestas preocupan algunas zonas del Chocó, máxima fuente biogeográfica del país y entre las primeras del mundo. Este es un proyecto que tiene impactos económicos, sociales y ambientales; con múltiples actores involucrados de diversas formas; Estados Unidos, China, Europa, gobiernos locales, empresas privadas, dirigentes sociales y pobladores en general.

 A raíz  de todo el potencial comercial que han venido desarrollando todos los países del pacífico asiático y todo el proceso de globalización, el país se encuentra en una era de inserción comercial en el mundo, en la época contemporánea. Las potencias mundiales han estado interesadas en invertir grandes capitales en las zonas del pacífico y eso explica el problema del desplazamiento forzado hoy en Colombia y fundamentalmente en las poblaciones afros de la nación.

 Con relación a lo anterior Iván Vergara vicepresidente del Movimiento Nacional Cimarrón afirma que “Nuestro país ha venido entregando a grandes capitalistas transnacionales recursos naturales y la entrega de estos recursos naturales pasa  por la extracción de los mismos que implica establecer grandes transacciones carretéales que permitan  conectar el Pacifico con el interior del país  y con barias regiones del país terrestre y poder llevar los productos a los puertos que se están creando”

La principal motivación, entre muchas otras gira en torno al denominado –desarrollo-, un fenómeno que ha sido causa y efecto de múltiples acciones sociales.

Las vías de comunicación implican aspectos del desarrollo, dependiendo del aspecto de desarrollo que se posea,  “Las carreteras deben solucionar problemas, en este caso abastecimiento de alimentos, intercambios comerciales; intercambios incluso culturales y deportivos, entre las mismas comunidades acortan distancias a comunidades de otros departamentos como Antioquia, Caldas E interior del país” afirma el director de la Umata (Unidad Municipal de Atención Agropecuaria) de Mistrató, Henry Rincón.

Históricamente se ha demostrado que es simplemente necesidad de analizar y estudiar más las cosas, sin dejarse llevar por la inmediatez o el encantamiento temporal, o los propósitos particulares. Colombia necesita pensar a futuro, con autonomía y criterio, con unión y acuerdos interculturales. Sin repetir errores como los cometidos años pasados  ejemplo de ello lo acontecido con Panamá y su canal.

Para las personas que no están de acuerdo con la manera como se está llevando a cabo estos proyectos basados en el ideal de desarrollo. Ya que para ellos un desarrollo económico debe ir acompañado del ambiental y social, es necesario que por el desarrollo no estropeen los recursos naturales porque en esos términos no se podría considerar que hay un avance así los ingresos se incrementen.

Muchas de estas personas como el docente Diego Ceballos, investigador de la Universidad Libre de Pereira consideran que “la construcción de una vía férrea sería lo apropiado tanto para la biodiversidad del país como también para factores económicos, sociales, culturales y consolidación de un desarrollo apropiado. El problema es que hay otros interesados como la mafia del transporte quienes obviamente buscan la consolidación de la carretera”.

Ambientalistas y opositores se preguntan por los niveles de afectación a la fauna, flora y ecosistemas, además por los posibles perjuicios o beneficios que puedan sufrir los pobladores más cercanos a la carretera al mar Pacífico, como lo son los afrocolombianos y los indígenas.

A lo largo del tiempo, los indígenas por su parte han dicho que se les debe reconocer  como una entidad diferente al campesino, consolidando un fuero jurídico especial para ellos, y reconocimiento tanto de sus territorios como de ellos.

Este es un pueblo normal que no tiene un imaginario concreto de desarrollo y tampoco total conocimiento de sus fortalezas.

Finalmente esos espacios territoriales fueron reconocidos, pero hoy en día estos ya están pequeños, la población ha crecido, lo que implica también otros cambios.

 Se han venido realizando amenazas contra las comunidades indígenas para apoderarse de sus territorios y así explotar riquezas naturales de estas culturas como menciona Alberto Guazorna integrante del CRIR (Consejo Regional Indígena de Risaralda) “Pero lo más preocupante es que la violencia que se desata contra nuestro pueblo busca abrirle paso a los megaproyectos y a la explotación minera en nuestro territorio, en los municipios, Mistrató y Pueblo Rico. Proyectos que se entregan en concesión por el Gobierno nacional, con el auspicio de la administración departamental y municipal  que se adelantan sin la consulta previa a las comunidades indígenas”.

 Lo más complejo es que como en todas las relaciones sociales, el comercio, la cultura  y la política no pueden estar ausentes. La consolidación de este proyecto vial no es la excepción, y menos ahora en tiempo de campañas a gobernaciones y de alcaldías de Risaralda. La idea se vende como una oportunidad de desarrollo, de generación de empleo y turismo. Los espacios para conocer sus implicaciones y debatirlos ahora se mezclan con campañas políticas.

 La construcción de esta vía pensada como desarrollo partiendo del pensar que el desarrollo es tener.

“Claro está que desarrollo tiene definiciones de acuerdo  de lo que crean que es, Si desarrollo es tirar una vía por medio de un bosque, eso implica problemas ambientales  para algunas comunidades ya asentadas, eso no es desarrollo, para los ambientalistas eso no sería desarrollo es como reunir todos los actores que tienen que ir ahí”. Comento  Rincón

 La comunidad debe conectar con el mundo global por vía terrestre y vía acuática, “Nuestro pueblo también debe entrar en esos procesos de desarrollo industriales comerciales infraestructurales pero eso no significa que tengan que romper con el equilibrio ambiental   como tampoco romper de manera arbitraria una tradición cultural, deben de ser vinculadas articuladas pero respetando los intereses culturales territoriales la autonomía  y las riquezas naturales que se encuentran allí” señala Vergara.

 Para que no se repita lo que paso con panamá,  es necesario que los municipios que están prácticamente en un punto comunicacional entre  Choco y el interior  que son Pueblo Rico y Mistrató deben fortalecer su autonomía, su gestión y deben involucrasen mucho más  en ese Choco biográfico,  sentirse parte de esa región.

 Según Diego Ceballos “debemos participar siendo guardianes celosos de lo que tenemos, de nuestros recursos y nuestras riquezas, pienso que las comunicaciones deben darse  entre Europa y Asia y se van a dar por encima de lo que sea, entonces luchemos para que no sean tan perjudiciales  tan nocivas. Abramos entonces  más bien una vía férrea,  el riel no hace tanto daño,  inclusive es más económico”.

 El desarrollo está en buscar la felicidad, armonía de la vida y acá no se vislumbra en ningún lado. El desarrollo que prima es el de la acumulación de cosas, concentración de dinero y de recursos físicos.