Pueblo Rico, entre indígenas y afros

La puerta para la construcción del puerto de aguas profundas de Tribugá es por estos tiempos uno de los municipios más apetecidos en el tema político. Con su carretera al mar generará un alto impacto en inversión, dando protagonismo al noroccidente del departamento de Risaralda.

Por: Daniela Gil López :  danielagil_627@hotmail.com

Ubicado sobre la cordillera occidental, aproximadamente a 97 kilómetros de Pereira, su extensión total es de 1.020 kilómetros cuadrados, donde el 23 por ciento hace parte del área urbana y el 77 por ciento el área rural. Son alrededor de 66.572 puebloriqueños, distribuidos en tres etnias: indígenas, afro-risaraldenses y mestizos, los cuales han permanecido al interior de este municipio, manejando idiosincrasias propias de las religiones presentes en cada etnia.

Para las próximas elecciones del 30 de octubre, se han presentado a la contienda electoral seis candidatos para elegir al próximo alcalde de Pueblo Rico, los cuales tienen el aval de partidos, movimientos, grupos significativos o por coalición.

 Tres candidatos son los más nombrados: Nicolás Antonio Gutiérrez Duque, representante del Partido de la U, quien tiene el aval del actual Senador de la República Enrique Soto, del candidato a la Gobernación de Risaralda Carlos Alberto Botero y del actual alcalde Jaime Mena.

Jhon Alexander Pachón Bermúdez, candidato de la ASI (Alianza Social Independiente) y Cambio Radical. Según Gustavo Alberto Agudelo López, último alcalde nombrado por decreto 1985-1988, “el indígena nunca ha tenido la oportunidad de manejar los destinos del municipio, ahora por una apertura que hay ya tuvo la oportunidad, la gente de Santa Cecilia con el actual Alcalde, que es de raza afro, que están manejando los destinos del municipio; pero siempre ha habido alcaldes de raza mestiza, parece que hay la oportunidad ahora con un muchacho, John Pachón, de llegar a la Alcaldía”.

Jhon Pachon, candidato indígena del partido ASI.

Pachón tiene el aval de los dos resguardos presentes en Pueblo Rico, de los diferentes grupos indígenas, del candidato a la Alcaldía de Pereira Juan Manuel Arango Vélez y del ex Representante a la Cámara Ricardo Valencia.

“Él atiende la política, por decirlo de alguna manera, desenmascarando todo lo que se ha venido manejando en el municipio y que nunca tiene progreso, es ir en contra de esta administración que la verdad le fue muy mal al municipio con ella, por la parte de educación, salud, no hubo inversión social por parte del Alcalde actual, no hubo presencia en el campo”, dice Carlos Arturo Aristizábal Galvis, Coordinador de CERES, Centro Regional de Educación Superior en Risaralda.

Beatriz Elena Londoño Rodríguez, candidata por Cambio Radical, dijo además que “es una persona que es joven, del pueblo, del común, es humilde, tiene muy buenas metas, buenos objetivos, lo importante es poderlo sacar adelante, ayudarlo y que él pueda lograr todos sus pensamientos, pero usted sabe que uno siendo una persona del común, sin tener de pronto forma de manejar una Administración o de participar en ella, es muy difícil sacar proyectos adelante”, agregó.

Para las pasadas elecciones se presentaron cuatro candidatos: Diego Fernando Mosquera del Partido Liberal, Carlos Serna González del Partido Conservador, Martin Siagama por la ASI y Jaime Mena, quien tuvo el aval de apertura Liberal y fue el ganador de esta contienda. “Todo el mundo lo apoyó, la Registraduría, las Fuerzas Militares, porque vendieron la idea al pueblo de que indígena sinónimo guerrilla, entonces claro el fenómeno de Uribe, en su momento ultraderecha y los indígenas ultraizquierda, el aprovecho se fue por el medio, todo el mundo lo apoyó, el doctor Víctor Manuel Tamayo, John Jairo Velázquez, Juan Carlos Valencia, todos los movimientos”, resaltó Carlos Aristizábal.

Alcaldía en manos indígenas

Martín Siagama era la otra cara de la moneda. Representante de los resguardos de Gitó-Dokabú y Unificado, a medida que pasaba el tiempo su campaña crecía, se volvía más fuerte, eran más los comentarios que se lanzaban alrededor de esta candidatura, “que porque era el indio un candidato no nos querían, me señalaron que yo era candidato guerrillero, toda la gente tuvo temor a eso, y entonces tuvimos muchos conflictos y por tal motivo no pudimos llegar a la Alcaldía”.

Fueron muchos los inconvenientes que se presentaron durante las pasadas elecciones para elegir el Alcalde 2008-2011.

“En esas elecciones tuvimos varios errores, la comunidad por primera vez en la historia me eligió como candidato, pero no teníamos experiencia, no teníamos un equipo de trabajo fortalecido, era la primera vez en la historia, El invierno nos afectó también, porque muchas de las comunidades y no solo indígenas, las comunidades campesinas que viven muy lejos de la carretera por el derrumbe no pudieron llegar”, comentó Martín Siagama, representante Indígena y máxima autoridad de los resguardos indígenas y quien afirmó su respaldo al actual candidato a la Alcaldía Jhon Pachón.

“Martin especialmente le está diciendo a John y al pueblo indígena, al pueblo afro y al pueblo mestizo, por qué el cambio, porque John desde su Administración va demostrarle al pueblo, a la sociedad en general y a los habitantes de Pueblo Rico, que la Administración o el Alcalde que llega no es porque nosotros los indígenas hayamos apoyado, yo le he dicho a John, vamos a trabajar por todo el pueblo, vamos a demostrar que el Alcalde que llega allí, no es por el Partido Conservador o el Liberal, sino que el pueblo necesita del Alcalde y lo vamos a demostrar”, remata Siagama.

Los indígenas, campesinos y afro-risaraldenses se han vuelto parte activa dentro de los procesos electorales de varios municipios del departamento. “Nosotros entendemos que es un deber por Constitución nacional que cualquier candidato o mandatario de los municipios debe de incluir dentro del programa de Gobierno municipal, departamental y nacional, el tema de las comunidades indígenas donde se le atienda a la comunidad”. Es el trabajo que Leonardo Fabio Siagama Gutiérrez espera se desarrolle en su municipio. El Gobernador de Kemberdé, Cundumi, además espera avanzar en los proyectos de los Embera con un candidato como Jhon, a quien le dieron el aval por conocer de primera mano los problemas internos en los resguardos.

“Los indígenas necesitan de aquí en adelante un apoyo para las necesidades en nuestro resguardo, no solo para los indígenas, sino también para los campesinos que están más necesitados, y demostrar que de verdad un Alcalde quiere a estas comunidades, sin desconocer las necesidades que hay en estos pueblos”, dice Evelio Siagama.

Más candidatos

“Mi candidato se llama Norberto González Zapata, representante del Partido Verde, es un líder netamente campesino, ha sido una persona que ha apoyado mucho a las Juntas de Acción Comunal aquí en el municipio, me inclino hacia él, porque es un campesino conocedor de las normas y la ley”, dijo Aurelio Vélez Mora.

Otro candidato, por el Partido Conservador, es Edilson Tascón Areiza, quien tiene el apoyo de importantes dirigentes como son el actual Senador de la República Sammy Merheg, los representantes a la Cámara por Risaralda, Diego Naranjo y César Franco. “Mi candidato es Edilson Tascón Areisa, por el Partido Conservador, es un joven de experiencia que ha trabajado en varias ocasiones y ante todo es una persona honesta. Acá la plata que nos llega depende del Sistema General de Participaciones y los recursos propios no alcanzan a subir a cien millones de pesos al año, y entonces dependemos de eso y hay que saber administrar muy bien la plática”, dijo el candidato al Concejo Carlos Herney Colorado Arboleda.

Edilson Tascón, candidato por el Partido Conservador. Apoyado por el Senador de la República Sammy Merheg

Su Plan de Gobierno lo llamó “Pueblo Rico, Territorio de Paz, para los Colonos, Afro-Risaraldenses e indígenas”. “Sin justicia económica no hay paz, sin paz no hay desarrollo económico, sin desarrollo económico no hay riqueza, sin riqueza hay pobreza, miseria, desempleo y falta de oportunidades para la gente. Pueblo Rico antes que todo debe ser un territorio de paz donde todos los que habitamos en él queramos la paz, por eso mi Propuesta de Gobierno está guiada con el firme propósito de trabajar entre todos para conseguir la paz”, dice Tascón.

Posible inhabilidad

Pueblo Rico es un municipio de trayectoria conservadora, 6 de sus 9 Alcaldes elegidos por votación popular han sido representantes azules, como Sigifredo Salazar Osorio, candidato a la Gobernación de Risaralda, quien fue Alcalde en 1990 y culminará el periodo en 1992.

Pero son varios los comentarios que se lanzan alrededor de la candidatura de Tascón, quien se desempeñó como alcalde encargado durante los 24 meses anteriores del ejercicio del cargo al que se postula.  “De ser elegido alcalde incurriría en infracción al régimen de incompatibilidades que contiene la ley”, explicó el abogado Mateo Cadavid Jaramillo.

Según los artículos 37, 38 y 39 de la ley 617 de 2000, que se refieren al régimen de organización y funcionamiento de los municipios, los alcaldes, así como los que los reemplacen en el ejercicio del cargo, sin importar la modalidad bajo la cual se hayan vinculado, no pueden inscribirse como candidatos a cualquier dignidad de elección popular durante el periodo para el cual fueron elegidos, en un término de 24 meses.

Con una oferta variada de candidatos, con posturas diversas, los habitantes de Pueblo Rico tienen de dónde escoger quién dirigirá a ese municipio durante los próximos cuatro años.

Megaproyectos tienen en la mira a Mistrató.

Por: Juan Manuel Taborda Acebedo: djjuan2006@hotmail.com

Sandra Cristina Giraldo Santiago: sandris8820@hotmail.com

En el resurgimiento de las potencias asiáticas, el Pacífico colombiano juega un papel muy importante.

La construcción de una vía que conecte importantes zonas del centro del país como el Eje cafetero y el pacífico colombiano, entre otras, no es un proyecto nuevo. Este tiene sus inicios con la Ley 121 de 1959 e inclusive con estudios y análisis elaborados desde 1880.

En el recuadro se ve enmarcada la zona de la región que está en medio del interior y el Choco, unión que se pretende hacer entre estos dos extremos

La ejecución de un proyecto que posibilite la comunicación vial entre los países suramericanos, es un objetivo que inicialmente se pensó a través de un ferrocarril, pero esta idea fue eliminada en 1923 en una conferencia internacional americana que se realizó en Santiago de Chile, donde se optó por la construcción de carreteras.

 Esto no es solo buscar el tan mencionado y diversificado desarrollo a partir del cemento. Tiene otras connotaciones que requieren análisis, como la relación con el TLC, a quién le corresponde la inversión de capital y la administración de estos proyectos y su relación con el manejo del tema en la política.

 El propósito central es lograr una salida más cercana al Océano Pacífico para el Centro-Occidente del país, con el objetivo de aprovechar la riqueza costera y  desarrollar importantes intercambios comerciales. Este proyecto se ha ejecutado a lo largo del tiempo por etapas. En el caso de Risaralda sus municipios más involucrados son Pueblo Rico y Mistrató, con este último, el resguardo indígena Embera en la zona San Antonio del Chamí.

Quedan así dos opciones carretéables hasta Santa Cecilia, una por Mistrató y otra por Pueblo Rico, las cuales convergen allí para luego continuar una sola vía de Santa Cecilia  hasta Tadó y toda la Costa Pacífica.

Además, la carretera sólo es una parte de un grupo de megaproyectos que incluyen, entre otros, la implementación del Puerto de Tribugá en Nuquí, (Chocó) y uno menos mencionado que pretende competir contra el canal de Panamá, y es un canal interoceánico uniendo el río Atrato y el río Truandó,  el primero desemboca en el Atlántico y el segundo en el Pacífico.

Todas esas propuestas preocupan algunas zonas del Chocó, máxima fuente biogeográfica del país y entre las primeras del mundo. Este es un proyecto que tiene impactos económicos, sociales y ambientales; con múltiples actores involucrados de diversas formas; Estados Unidos, China, Europa, gobiernos locales, empresas privadas, dirigentes sociales y pobladores en general.

 A raíz  de todo el potencial comercial que han venido desarrollando todos los países del pacífico asiático y todo el proceso de globalización, el país se encuentra en una era de inserción comercial en el mundo, en la época contemporánea. Las potencias mundiales han estado interesadas en invertir grandes capitales en las zonas del pacífico y eso explica el problema del desplazamiento forzado hoy en Colombia y fundamentalmente en las poblaciones afros de la nación.

 Con relación a lo anterior Iván Vergara vicepresidente del Movimiento Nacional Cimarrón afirma que “Nuestro país ha venido entregando a grandes capitalistas transnacionales recursos naturales y la entrega de estos recursos naturales pasa  por la extracción de los mismos que implica establecer grandes transacciones carretéales que permitan  conectar el Pacifico con el interior del país  y con barias regiones del país terrestre y poder llevar los productos a los puertos que se están creando”

La principal motivación, entre muchas otras gira en torno al denominado –desarrollo-, un fenómeno que ha sido causa y efecto de múltiples acciones sociales.

Las vías de comunicación implican aspectos del desarrollo, dependiendo del aspecto de desarrollo que se posea,  “Las carreteras deben solucionar problemas, en este caso abastecimiento de alimentos, intercambios comerciales; intercambios incluso culturales y deportivos, entre las mismas comunidades acortan distancias a comunidades de otros departamentos como Antioquia, Caldas E interior del país” afirma el director de la Umata (Unidad Municipal de Atención Agropecuaria) de Mistrató, Henry Rincón.

Históricamente se ha demostrado que es simplemente necesidad de analizar y estudiar más las cosas, sin dejarse llevar por la inmediatez o el encantamiento temporal, o los propósitos particulares. Colombia necesita pensar a futuro, con autonomía y criterio, con unión y acuerdos interculturales. Sin repetir errores como los cometidos años pasados  ejemplo de ello lo acontecido con Panamá y su canal.

Para las personas que no están de acuerdo con la manera como se está llevando a cabo estos proyectos basados en el ideal de desarrollo. Ya que para ellos un desarrollo económico debe ir acompañado del ambiental y social, es necesario que por el desarrollo no estropeen los recursos naturales porque en esos términos no se podría considerar que hay un avance así los ingresos se incrementen.

Muchas de estas personas como el docente Diego Ceballos, investigador de la Universidad Libre de Pereira consideran que “la construcción de una vía férrea sería lo apropiado tanto para la biodiversidad del país como también para factores económicos, sociales, culturales y consolidación de un desarrollo apropiado. El problema es que hay otros interesados como la mafia del transporte quienes obviamente buscan la consolidación de la carretera”.

Ambientalistas y opositores se preguntan por los niveles de afectación a la fauna, flora y ecosistemas, además por los posibles perjuicios o beneficios que puedan sufrir los pobladores más cercanos a la carretera al mar Pacífico, como lo son los afrocolombianos y los indígenas.

A lo largo del tiempo, los indígenas por su parte han dicho que se les debe reconocer  como una entidad diferente al campesino, consolidando un fuero jurídico especial para ellos, y reconocimiento tanto de sus territorios como de ellos.

Este es un pueblo normal que no tiene un imaginario concreto de desarrollo y tampoco total conocimiento de sus fortalezas.

Finalmente esos espacios territoriales fueron reconocidos, pero hoy en día estos ya están pequeños, la población ha crecido, lo que implica también otros cambios.

 Se han venido realizando amenazas contra las comunidades indígenas para apoderarse de sus territorios y así explotar riquezas naturales de estas culturas como menciona Alberto Guazorna integrante del CRIR (Consejo Regional Indígena de Risaralda) “Pero lo más preocupante es que la violencia que se desata contra nuestro pueblo busca abrirle paso a los megaproyectos y a la explotación minera en nuestro territorio, en los municipios, Mistrató y Pueblo Rico. Proyectos que se entregan en concesión por el Gobierno nacional, con el auspicio de la administración departamental y municipal  que se adelantan sin la consulta previa a las comunidades indígenas”.

 Lo más complejo es que como en todas las relaciones sociales, el comercio, la cultura  y la política no pueden estar ausentes. La consolidación de este proyecto vial no es la excepción, y menos ahora en tiempo de campañas a gobernaciones y de alcaldías de Risaralda. La idea se vende como una oportunidad de desarrollo, de generación de empleo y turismo. Los espacios para conocer sus implicaciones y debatirlos ahora se mezclan con campañas políticas.

 La construcción de esta vía pensada como desarrollo partiendo del pensar que el desarrollo es tener.

“Claro está que desarrollo tiene definiciones de acuerdo  de lo que crean que es, Si desarrollo es tirar una vía por medio de un bosque, eso implica problemas ambientales  para algunas comunidades ya asentadas, eso no es desarrollo, para los ambientalistas eso no sería desarrollo es como reunir todos los actores que tienen que ir ahí”. Comento  Rincón

 La comunidad debe conectar con el mundo global por vía terrestre y vía acuática, “Nuestro pueblo también debe entrar en esos procesos de desarrollo industriales comerciales infraestructurales pero eso no significa que tengan que romper con el equilibrio ambiental   como tampoco romper de manera arbitraria una tradición cultural, deben de ser vinculadas articuladas pero respetando los intereses culturales territoriales la autonomía  y las riquezas naturales que se encuentran allí” señala Vergara.

 Para que no se repita lo que paso con panamá,  es necesario que los municipios que están prácticamente en un punto comunicacional entre  Choco y el interior  que son Pueblo Rico y Mistrató deben fortalecer su autonomía, su gestión y deben involucrasen mucho más  en ese Choco biográfico,  sentirse parte de esa región.

 Según Diego Ceballos “debemos participar siendo guardianes celosos de lo que tenemos, de nuestros recursos y nuestras riquezas, pienso que las comunicaciones deben darse  entre Europa y Asia y se van a dar por encima de lo que sea, entonces luchemos para que no sean tan perjudiciales  tan nocivas. Abramos entonces  más bien una vía férrea,  el riel no hace tanto daño,  inclusive es más económico”.

 El desarrollo está en buscar la felicidad, armonía de la vida y acá no se vislumbra en ningún lado. El desarrollo que prima es el de la acumulación de cosas, concentración de dinero y de recursos físicos.

Indígenas de Pueblo Rico siguen sin respuestas

Situación de desplazamiento, violación de derechos humanos, poca atención del gobierno municipal y condiciones de vida deplorables, son los reclamos de los representantes indígenas. Autoridades no tienen respuestas o reclaman por la falta de veracidad de las acusaciones.

 

Por: Karla Agudelo Urquijo

César  Augusto Osorno Franco

Kr_la_1@hotmail.com

c3sar_a@hotmail.com

“El problema es que somos fuente y somos medio”, así lo manifiesta Hernando González, Gobernador indígena de Pueblo Rico, municipio del departamento de Risaralda, quien asume el rol de ser el responsable de velar por las comunidades indígenas y sobre los problemas actuales de los resguardos con las  entidades del gobierno.

Marcan las tres de la tarde, los medios de comunicación, los representantes del gobierno y presuntos participantes entran y salen del pequeño salón donde se realiza otra reunión. Los líderes de resguardos indígenas reclamarán, después de varios intentos, una vez más por sus derechos. Esta vez no se conformarán con un no, o con un tal vez, por lo tanto denunciarán todos los actos de violencia que se ha han presentado durante los últimos años, mientras se sigue a la espera de una respuesta de la Defensoría del Pueblo y la Policía Nacional.

En Risaralda es alto el número de casos en los cuales comunidades indígenas se encuentran en riesgo de ser despojadas de sus tierras y territorios, lo que evidencia serios conflictos que se relacionan con intereses de orden económico. El drama de desplazamiento, violencia, salud y educación en Risaralda no se detiene, decenas de familias siguen siendo expulsadas de sus territorios, especialmente en los municipios occidentales, por estructuras armadas que continúan actuando impunemente.

“Silenciar” es uno de los términos que más pronuncian los habitantes, ya que son víctimas del conflicto que se vive día a día y que ha trascendido hasta llegar a la muerte y desaparición de personas. “Acá en mi pueblo sí se han visto actos de violencia, porque hay varias bandas comunes que atracan a las personas, y además se han desaparecido varios individuos en la carretera del pueblo, cosa que nos afecta mucho, ya que el Ejército nos promete seguridad y lo que vemos es inseguridad”, afirma Fernando Chalarca, habitante de Pueblo Rico.

Los habitantes, en su mayoría, se sienten desprotegidos ya que las entidades que brindan  seguridad no cumplen el papel como debería ser. Estas esperan a pase un suceso mayor para poder tomar represalias sobre el asunto. Es así como el Coronel Álvaro Fernando Bocanegra, comandante del batallón San Mateo de la ciudad de Pereira, confronta que la situación de orden público en Pueblo Rico es segura desde hace tres años, además expresa que no ha habido ningún enfrentamiento del Ejército con grupos al margen de la ley en territorios del municipio desde el año 2008.

Rosalba Nakabera, indígena afectada por la violencia, ha decidido romper el silencio y contar sobre la desaparición de su esposo, ocurrida hace nueve años. “Él salió en el año 2002 de la vereda de Minitas a vender panela molida, yuca y plátano a Santa Cecilia para poder comprar el mercado. Él se subió en el bus de las 11 de la mañana y lo bajaron unos encapuchados. Cuando yo salí a buscarlo y a preguntar por él, me dijeron que si era el que vendía la panela, que a él se lo habían llevado… yo no hice el denuncio, me daba miedo”.

Como este caso son muchos, ya que por miedo se callan muchas voces que soportan la humillación y sufrimiento al perder a sus esposos, hijos y padres, como testifica Orlando Querangama,  líder indígena de la comunidad La Loma.

 

Actualmente el conflicto que viven los habitantes con los entes gubernamentales crece de manera drástica, poniendo un contexto en el cual se incrementa la demanda de violencia, conflicto de territorio y desplazamiento de grupos indígenas. De acuerdo con versiones de habitantes de Pueblo Rico y grupos indígenas, el gobierno sólo utiliza estrategias para evadir los temas que generan discordia, aplazando cada vez más las demandas que cada líder antepone para  que el conflicto tenga un fin.

“Debemos ser partícipes del desarrollo, mas no ver pasar el desarrollo”, dijo un poco alterado Jaime Mena Buenaños, alcalde de Pueblo Rico. “No nos sirve de nada, no colabora ni con un vaso de agua, solo piensa como todo político en su bienestar, mejor dicho, para él nosotros no somos nada”, dice Fernando Chalarca, habitante de Pueblo Rico.

Comunidades indígenas contra Alcaldía de Pueblo Rico

“No ha hecho nada, esta administración no ha hecho nada para el pueblo”, afirma José Alba García, habitante de Pueblo Rico y principal opositora del Alcalde Buenaños. Es así como muchas voces especifican que el Alcalde de Pueblo Rico, Jaime Mena, no se esmeró por proteger a sus habitantes, que lo único que realizó fue sacar mil disculpas para poder tapar los verdaderos actos de su administración. “Yo tengo un problema con unos indígenas desplazados de La Soledad, se le ha pedido el favor al señor Alcalde por medio de videos, como también a la Personera y no hacen nada, no colaboran para nada”, manifiesta García.

“Nosotros vinimos porque un volcán se derrumbó en mi casa y por eso nos vinimos a esta casita, y el Alcalde no nos ayudó ni un poco, el gobierno menos, y le decimos a Jaime que nos ayude y que más tarde, y por eso yo no subo por allá porque siempre me dejan sin nada”, asegura Raúl Charichy, afectado por la catástrofe natural.

 

Buenaños reitera que la situación en el municipio, con respecto a los indígenas, es un poquito más complicada en relación a las demás personas de la comunidad, no obstante, ellos al menos pueden recibir recursos que envía el Estado por el sistema general de participación. “La población campesina es pobre, las condiciones de vida son deprimentes, nosotros como Alcaldía los ayudamos en todo”.

En la reunión de Mesa de Organizaciones Sociales y Derechos Humanos, el Comité Regional Indígena (CRIR) presentó a las autoridades civiles, militares y otras entidades estatales, las siguientes consideraciones con el ánimo de aportar elementos a la discusión para implantar una estrategia que brinde condiciones de seguridad y garantía a defensores y defensoras, y a líderes sociales en el desarrollo del trabajo a favor de los derechos humanos en Risaralda.

“Llevamos más de 10 reuniones presentando los mismos casos de violencia, pero parece como si sólo vinieran a sentarse a escuchar y no poner cuidado a lo que necesitamos saber”, exclama Hernando Aguirre, representante ante el gobierno por los grupos indígenas.

 

Es un caos al escuchar todas las demandas que se presentan en Risaralda y más en la parte occidental, otra vez el gobierno no tiene explicación de los sucesos ocurridos en estos territorios. Aguirre lee con mayor cuidado todos los actos de violencia que se han presentado en los dos últimos años. En el lado izquierdo, donde están ubicadas todas las entidades del gobierno, se ve la incomodidad, ya que no tienen cómo responder a  dichas demandas. “Fuimos acusados hasta de corruptos”, es así como se expresa el Coronel Bocanegra al llegar al batallón San Mateo de Pereira.

“El gobierno lo único que hace es posponer las respuestas que pedimos con mayor respeto”, comenta Alberto Guazorna a su amigo Guillermo, integrante de la etnia indígena Embera Chamí.

Pasan cinco horas, con las mismas discordias, malentendidos, sugerencias y no se llega a ningún acuerdo. Es allí donde se escucha por primera vez la voz del Defensor del Pueblo Luis Carlos Leal, admitiendo que esta reunión una vez más ha sido desperdiciada, proponiendo así a los entes del gobierno y líderes de resguardos indígenas que se reunieran el 1 de junio, para así entablar por fin una solución a todas las problemáticas que se enunciaron.

El desplazamiento forzado y la violación a derechos humanos en el municipio de Pueblo Rico, se producen en un contexto de conflicto armado. La población, los indígenas y demás habitantes callan ante la problemática del entorno, como pasó en los años 80 con la llegada del M-19 al municipio. Esta guerrilla despojó y arruinó a miles de familias, trayendo disputas en territorios indígenas, obligándolos a huir a lugares desconocidos, es lo que dice el sociólogo Luis Adolfo Martínez en su libro “Conflicto, Desarrollo y Derecho a la Vida”.

Demandas, súplicas y  rezos es lo que hacen con mayor fervor los líderes de los resguardos afectados, dirigiéndose a los entes del gobierno, pero todo pareciera quedar en promesas, sin lograr alguna solución.