El tesoro perdido

Por: Andrea Ruiz Manrique – Andreitamanrique_@hotmail.com

“Tu bandera condensa en colores, heroísmo, carbón  y café y el oro que está en tus rincones, permitiendo en tu suelo crecer”

 III ESTROFA HIMNO QUINCHIA

Localizado al nororiente de Risaralda, exactamente a 105km de la ciudad de Pereira hay un pequeño rincón; uno de aquellos  de esperanza y olvido. Un rincón de largas faldas y casas viejas, de gente amable y trabajadora. Un rincón de casas abandonadas por el paso de la violencia, que aun  en sus muros guarda  el recuerdo de las Farc, paramilitares y todas aquellos que sin reparo alguno hicieron parte de múltiples masacres y desplazamientos, dejando huellas imborrables en las vidas de aquellos  habitantes, que más de una noche con temor y en silencio salieron de sus tierras dejándolo todo, huyéndole a la violencia y rindiéndose a ser olvidados por un gobierno sin memoria.

Este pequeño, pero dorado rincón de Risaralda se llama Quinchia, un municipio de 31.991 habitantes, custodiado por Rio sucio, Belén de Umbría, Anserma, Filadelfia y Guatica. Municipios que desde sus montañas vigilan lo que ocurre en este  rincón dorado de Risaralda.

Para llegar hasta este lugar privilegiado por la naturaleza solo se necesita dejar el miedo, tres horas de viaje desde Pereira, muchas curvas, pocos pesos y rendirse al placer que se siente conocer las montañas de Colombia. No se necesita un permiso ni nada parecido para pisar territorio dorado, no se necesita nada más para sumergirse en la aventura y en la cruda realidad de las minas de oro; las cuales se encuentran a las afueras de Quincha, exactamente a 80 minutos de viaje en moto, por carreteras que parecen pistas de moto cross; esto se vuelve parte de la aventura, será por esta misma razón que aun nadie las recuerda, ningún gobierno de turno se ha tomado la molestia de mejorar las vías por las que viaja el oro, carbón, arcilla y demás riquezas. Riquezas en medio de la pobreza y el olvido.

El mineral en las manos obtenido por la destruccion de la naturaleza

“Palabras sobran, promesas sobra, y mire usted, cumplimiento nada, la alcaldía no se ha preocupado nunca por esto, las carreteras entre mas malas como que mejor, va uno y se accidenta y quien le responde”  Con indignación y sosteniendo fuerte su moto para no caerse, dice Juan Carlos López, un mototaxista de piel morena y ojos un poco achinados, uno de los tantos  que ha visto  la muerte en las empinadas y rocosas carreteras que comunican a Quinchia con las minas de oro.

Cada roca se vuelve un reto, desde arriba se ve un paisaje maravilloso, cada kilometro   avanzado es uno más cerca del oro. Varias veredas se ven de paso, en ellas niños corriendo, juagando con gallinas y marranos, y quien lo creyera, su ropa no es la mejor y las casas no son la mansiones que se creería cuando están construidas sobre suelo de oro.

“El interés particular del gobierno siempre va a estar por encima de lo social y su comunidad, es un interés económico, nosotras para abajo y ellos para arriba, las multinacionales tiene todo el privilegio, ellos entran los dólares a Quinchia” afirma Roberto Lema Castro presidente asociación minera la soledad y defensor de la asamblea departamental minera, quien conoce la minería desde hace mas de 15 años y ha vivido los problemas e injusticias que tienen los pequeños mineros.

La moto sigue saltando, y Juan Carlos sigue hablando sobre su experiencia como minero, los riesgos y beneficios que este trabajo conlleva.

La minería de Quinchia es artesanal. La mayoría son pequeños mineros aproximadamente entre 800 y 1000 personas, llámese aluvión filón y barequeo. La minería filón es la que se hace sobre una roca, el aluvión se hace en terreno destapado y el barequeo en los ríos y quebradas. Estas personas, en su gran mayoría son trabajadores independientes y muy pocos cuentan con un seguro de vida o de salud, trabajan a la suerte, hoy no tal vez mañana si se les venga la montaña encima “Hoy tal vez no mañana si saco mas oro” expresión con la que finaliza más de uno su jornada de trabajo como Jorge Espinoza, quien se encarga de moler en la mina la Soledad y de excavar en su propia tierra esperando amanecer algún día con suerte y encontrar en su terreno una mina de oro y salir de la pobreza de un suelo dorado.

Ya han pasado un poco más de 80 minutos, los pies casi ni se sienten, la moto se detiene, pero no se ve nada. “Ahora hay que caminar, esta es la mina de Miraflores, hágale ahí pa´ bajo”. Dice Juan Carlos.

Con palo en mano y al estilo desafío se empieza a descender, de fondo el sonido de un rio y las hojas de los arboles que se balancean con el viento, desde el camino ya empiezan a resurgir historias.

Olver Guapacha Clavijo vive en la vereda Juan Tapao con su esposa y sus 5 hijos. Inicialmente trabajaba agricultura pero ahora a sus 34 años es minero, tomó la decisión de ser  minero ya que pasaba por un problema económico muy duro, “me pagaban 60 mil pesos semanalmente y no me alcanzaba para mantener a mi familia es imposible vivir, lo hice por mis hijos”.

La vida de un minero en las entrañas de la tierra aparte del barro es la ilusión de sacar oro, su única compañía es un martillo, un cincel  y la ilusión siempre presente de encontrar buenas cantidades de oro.

Al llegar al socavón, se esperaría encontrar la gran empresa, una locación gigante y maquinaria de punta; pero la realidad es otra “Vivimos en pobreza gracias al estado, no hay ayudas para nosotros, los pequeños mineros,  cuando solicitamos un permiso y un titulo minero para explotar, nos toca  esperan 5 años o más, mientras que  las multinacionales llegan con sus permisos y títulos de un día para otro ¿esto cómo se llama?” dice Roberto Lema.

¿Cómo se llama esto?, aun no está claro, ni la Alcaldía de Quinchia tiene conocimiento de los trámites de las multinacionales, no hay papeles, no hay registros;  “Me vas a preguntar  cosas de las minas de las cuales yo tengo desconocimiento, sobre las multinacionales como la Anglogold Ashanti, solo sé que ellos venían a pasar algunos informes, pero no tienen permisos ni nada con la Alcaldía”  dice algo confundida y sin saber mucho de lo que habla Viviana Uribe directora de UMATA, oficina encargada sobre la agricultura y minas en el municipio.

MULTINACIONALES EN BUSCA DEL TESORO PERDIDO

Hace cuatro años la multinacional Anglogold Ashanti llego desde Sudáfrica y piso el suelo de Quinchia, con las mejores intenciones, progreso, ingresos, empleo, negocios; Con esta llegada se genera buen empleo, mas personas que excaven y hagan sus exploraciones, todo es un alboroto económico, pero cuando parte a su tierra natal, solo quedan los escombros, las huellas de retroexcavadoras y el terreno maltratado. Respecto a esto el presidente de la asociación minera La Soledad dice “El dinero que llega por parte de las multinacionales es para el estado y otra para los oportunistas que negociaron con ellos”

 “Revuelcan nuestra tierra y la dejan sin poderla trabajar” con tristeza expresa el minero Olver Guapacha.

Las minas en su interior. Se siente la presión de la tierras encima de los mineros

Cuando hay presencia de multinacionales, los habitantes se preocupan y empieza la batalla campal con el gobierno, se oponen a que extranjeros exploten lo que es de ellos a cambio de pocos beneficios, por esta razón cuando se sintieron los pasos agigantados de extranjeros hace cuatro años los mineros solicitaron al estado  hacer una reserva de sus tierras, el 21 de febrero del 2006, de 5027 hectáreas pedidas les declararon 585 hectáreas como zona de reserva, este proceso se llevo a cabo con pronunciamientos de campesinos, mineros e indígenas.

“Así nos cueste la vida nos hacemos respetar” dice Martin Siagama Presidente Consejo regional indígena de Pereira.  Las minas en Quinchia han sido ancestrales es aquí, en estas tierras, donde han vivido las comunidades indígenas hace muchos años, explotándolas artesanalmente por sus propios medios y protegiendo cada rincón de su madre tierra. La posición firme de los indígenas es no ceder.  “Es  riqueza nuestra, la multinacional Anglogold Ashanti negocio nuestras tierras sin avisarnos, para ser exploradas, no queremos que las multinacionales nos dejen en ruinas sin recursos, sin medio ambiente y desolados.” Concluye Siagama.

Al ver cómo iban a ser violados sus derechos las comunidades indígenas hicieron la denuncia para que salieran de exploración de su territorio, todavía se sigue la pelea ya que la tierra es sagrada para sus comunidades y no están dispuestos a permitir que otras personas toquen sus mina “nosotros vivimos de la madre naturaleza la tierra nos da todo, no autorizaremos que exploten nuestras minas que nos irrespeten como comunidad indígena nosotros hemos hecho mucha resistencia pero el estado viola nuestros derechos igual nos tratan de doblegar”. Concluye Martin Siagama

Implementos con los que trabajan los mineros en el municipio de Quinchia, sacandole el jugo por las presion de sus jefes

A esto, La Carder: “Si bien hay una población que tiene ascendencia indígena y tienen carnet indígena no están establecidos como resguardos no tiene porque existir conflicto con ellos al no tener tierras indígenas en Quinchia, al menos en el sector minero” dice el geólogo Gabriel Gonzales.

Según esto los indígenas de Quinchia ante el ministerio del interior no están establecidos como resguardo, por esta razón  las multinacionales no tienen porque preguntarles ni pedir permiso para explorar en sus tierras, las tierras indígenas que por muchos años han protegido y creen propia.

Al preguntar al geólogo de la Carder por la multinacional Anglogold Ashanti  afirma que todo fue muy legal y transparente, que no hubo conflicto de ningún tipo, ayudaron mucho a la comunidad y hace 6 meses salieron del país. Un funcionario más del estado sin memoria, sin ganas de recordar ni traer a colación los conflictos mencionados antes.

 “En este momento no hay personas de la multinacional, ellos se fueron, que no encontraron nada, es que ellos buscan oro en cantidades y supuestamente aquí no hay” afirma Gregorio Bueno, representante legal de la mina de Miraflores.

La multinacional se marcho, con algunas muestras y proyectos. También las carreteras quedaron igual y los mineros siguen en las mismas condiciones.

El tesoro perdido que buscaban, no se encontraba en Quinchia

DATO CURIOSO

En este momento hay 100 jóvenes estudiando joyería en el Sena, el gobierno está apoyando a los jóvenes para que sigan haciendo el trabajo de la minería en su municipio. Se envió un proyecto a Bogotá para empezar a hacer joyas y crear microempresa con los pequeños mineros. Quinchia está a la espera de que algún funcionario del gobierno en Bogotá quiera descubrir de que se trata el proyecto.

Los intereses económicos amenazan el río Otún

El río Otún es la única cuenca de la que se alimenta el acueducto de Pereira para surtir a los hogares de agua potable. Hoy esta cuenca enfrenta un grave problema: sus aguas reciben residuos contaminantes provenientes de las granjas y cultivos de la región.

Por: Sara Gaviria Piedrahíta y Mariana Montoya Rodas

traslacoladelarata@gmail.com

El río Otún inicia sus 78 kilómetros de recorrido en la Laguna del Otún, y desde su nacimiento se ve afectado por la pérdida de vegetación en sus orillas, el pastoreo de ganado, la tala de árboles y los cultivos de papa. Según Bernardo Flórez, trabajador de Aguas y Aguas de Pereira, en la cuenca alta del río y habitante de la zona, estos factores pueden provocar disminución del caudal del río, pero son controlables, pues se ha llegado a acuerdos con los habitantes de la zona y se han ido cambiando algunas costumbres campesinas que afectaban la cuenca y el medio ambiente. Según Mauricio Ramírez, jefe de prensa de Aguas y Aguas, todo está bajo control.

Más adelante, la cuenca media atraviesa el corregimiento de La Florida, zona rural de Pereira, allí los problemas provienen de un turismo mal manejado, basuras, alcantarillados incompletos, y las granjas de crianza de animales.

El caso de la porcícola Bella Vista

La porcícola Bella Vista, ubicada en la vereda La María (La Florida) funciona desde marzo de 1986 y desde su primera visita por parte de la CAR de Risaralda (Carder) hubo evidencias de mal manejo. No tenía pozos estercoleros, bodegas de almacenamiento, ni sistemas de tratamiento de desechos líquidos. Además, el destino final de los residuos era el río Otún y la porícola no contaba con el Permiso Provisional de Vertimiento.

Ante el mal manejo, la comunidad se ha quejado, la Carder ha multado a la porícola y la Fiscalía General de la Nación adelantó una investigación por el delito de contaminación ambiental que no se concluyó. Ante el incumplimiento a los llamados de atención, ha habido dos órdenes de cierre de la granja, una en 1993 y la más reciente en el 2007, que finalmente fue revocada.

“Nuestro clamor es para que se tomen medidas correctivas y se suspenda definitivamente ese vertimiento cuyo fuerte olor es percibido diariamente por los habitantes”, dice Zoraida Ramírez Mejía, habitante de la vereda Puente Albán, cerca de La Florida. La granja hace vertimientos a la quebrada La Cristalina, afluente del río Otún, única fuente de aguas potable para Pereira y Dosquebradas. La Carder exige un sistema de tratamiento para las aguas residuales. “Ellos tienen un biodigestor que les exige la Carder, yo lo visité hace poco y está obsoleto, tiene 20 metros de largo por 1,5 metros de profundidad y está repleto en su totalidad de estiércol, es un sistema que no sirve y el agua está arrastrándose directamente hacia el río. Están vertiendo al agua directamente todo lo que se produce”, dice Óscar Naranjo, técnico en gestión de recursos naturales que conoce la granja.

Una visita de inspección hecha por la Carder en abril 2010 confirmó el manejo inadecuado del que se quejan los vecinos de la porcícola. El concepto técnico de la visita señala que no se cumple el plan de fertilización aprobado, que dispone de manera inadecuada los residuos generados durante la actividad pecuaria y que el número real de cerdos supera en 270 los registrados. Una visita posterior señaló los mismos problemas.

El caso de la granja avícola Villa Esther (o Bellavista)

La granja Avícola Villa Esther -también llamada Granja Avícola Bellavista- existía desde antes del acuerdo 036 de 1987, en el que se prohíbe toda nueva construcción con destino a vivienda, alojamiento y sostenimiento de animales en confinamiento. Sin embargo, una vez pasó a ser propiedad de la familia Zapata, en 2010, se iniciaron construcciones que fueron presentadas a la curaduría urbana como remodelaciones.

La Curaduría Primera le concedió en septiembre del 2010 un permiso para una reparación locativa. Según la Ley 810 de 2003, “se entiende por reparaciones o mejoras locativas aquellas obras que tienen como finalidad mantener el inmueble (…) sin afectar su estructura portante, su distribución interior, sus características funcionales, formales y o volumétricas…” (Ver Artículo 8).

Pero la granja pasó de tener una capacidad de 13 mil a tener capacidad para 45 mil animales, según dice su dueño, Andrés Orrego Zapata. Sin embargo, la visita realizada por el curador, Luis Fernando Montes Posada, muestra una amplia construcción, donde según un antiguo trabajador de Zar Huevo, conocedor del funcionamiento la granja, pueden albergar hasta 180 mil aves.

Orrego Zapata, propietario de los galpones, asegura que es una granja biosegura, con certificados del ICA y registro de Fenavi. Sobre la “ampliación”, dice que ellos tenían pensado hacer unas mejoras, y para ello contaban con la licencia para reparaciones locativas otorgada por la Curaduría Primera. Sin embargo, dice Orrego Zapata, “al ver que esta granja estaba totalmente podrida, lo que se determinó fue demolerla toda y mejorarla”.

Olga Lucía Monsalve, abogada de la Curaduría, responde: “Yo quiero que se tenga claro que la Curaduría Primera de Pereira no ha dado ninguna licencia o permiso, en la curaduría no se ha licenciado nada”.

Aunque la vereda La Bananera (La Florida) aún no se ha visto afectada por la ampliación de la granja avícola, la comunidad teme que ocurra lo mismo que sucedió en el centro de La Florida, donde el confinamiento animal ha traído problemas como la proliferación de moscas, además de los vertimientos residuales que se hacen constantemente al río Otún, como ha ocurrido con la Porcícola Bella Vista, también propiedad de la sociedad Zapata Ramírez.

Más amenazas para el rio Otún

El río es además hogar de múltiples especies de flora y fauna que se refugian en él como patos, peces, garzas, osos perezosos, monos, y nutrias. Es un corredor de biodiversidad.

“Creo que este lugar debe ser más turístico que agropecuario, porque esta zona debe preservarse para la producción del agua de Pereira y el bien común debe primar sobre el bien privado y la explotación ambiental no puede ir en detrimento de una región”, comenta Iván Darío Mejía, representante de la ONG ambientalista Antahkarana.

Al hablar de cultivo de la cebolla característico de la región, Oscar Naranjo añade que “este cultivo no permite que crezcan malezas a su alrededor, y cada vez que llueve, el agua barre y se lleva todo eso al río y lo contamina. Esa gallinaza, mezclada con agroquímicos, contamina (…) aparte de eso se está desprotegiendo el suelo, lavando la tierra fértil de La Florida y está permitiendo que el agua se las lleve y ese suelo no se va a formar tan pronto, se necesitan por ahí unos 150 o 200 años para volver a tener una capa de suelo digna”.

Respecto a la nueva avícola, Carlos Andrés Ramírez -médico veterinario zootecnista y supervisor encargado de la granja- dice que las probabilidades de contaminación de una granja avícola son mínimas. “Como vemos no tenemos lixiviados, no va a haber generación de residuos líquidos, lo único es la generación de gallinaza principalmente, pero eso tiene un tratamiento de sanitación. Y la generación de mosca en una granja avícola es mínima”

Sin embargo, la resolución 519 de diciembre de 1991 dice que el “incremento poblacional pecuario y confinamiento, la diversificación agrícola de aprovechamiento intensivo (…) son componentes mayúsculos en la degradación del agua de una corriente socialmente aprovechable”.

¿Quién cuida el río?

La Alcaldía de Pereira y la Carder trabajan el proyecto del Parque Lineal del Río Otún “Línea de Vida”, cuya primera etapa está en construcción. En la cuenca media del río Otún se propone la creación del Parque Lineal (Ecoparque) Otún. Este proyecto contempla la identificación, reconocimiento y valoración del río Otún como patrimonio natural, busca su protección y conservación, y pretende dotar a la población local y a los visitantes de condiciones para la recreación y la educación para la sostenibilidad ambiental. Este proyecto nació a partir de un ejercicio académico conjunto la Universidad Católica de Pereira en los años 2006/2007. La iniciativa consiste en la construcción de andenes, vías peatonales, una ciclo ruta, miradores, paraderos de buses y un parque a lo largo del río Otún, como espacio para la recreación, el deporte y el mejoramiento de la calidad de vida tanto de sus vecinos como de la comunidad en general.

En cuanto al manejo de las aguas negras, se está desarrollando el Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado. Es una obra que intenta tomar todas las aguas negras que salen de viviendas y barrios aledaños al Río Otún que se conducirán a una planta de tratamiento que se planea construir en Belmonte y donde se tratarán las aguas para así devolverlas más limpias al río Otún.

Si no se llevan a cabo proyectos de recuperación del río, no solo como fuente hidrográfica sino también como espacio público, este puede llegar a convertirse en un elemento de segregación social, pues según la socióloga Esperanza Hurtado, de la Universidad de Antioquia, al ser permisivos con las cuestiones ambientales y sanitarias, y que no haya mayor regulación por parte de autoridades, estos espacios pueden ser invadidos de manera inadecuada, generando más contaminación al no tener ningún tipo de apoyo ni capacitación.

En el río Otún, este proceso se ve entones en conflicto por intereses económicos y empresariales. Los Zapata son dueños de porcícolas, avícolas, cebollales, y del respeto de la comunidad. Humberto Zapata dice “¡Por favor! Déjenos que nosotros estamos haciendo tejido social”. Pero al preguntársele por cuestiones sanitarias, según la comunidad, ha dado siempre la misma repuesta: “es que mi mierda vale mucho”.

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Rumores y supuestos es la situación ambiental de Santa Rosa

Santa Rosa de Cabal es un municipio turístico de Risaralda, caracterizado por su riqueza ambiental e hídrica. Hoy se encuentra en peligro de perder gran parte de estos recursos, pues temas como el de la minería no se están tomando en serio. Desinformación.

Por: Julián Andrés Grisales Vásquez (julyan022@hotmail.com)

Juan Camilo Aguirre Garzón (jcas001@hotmail.com)

En la actualidad Santa Rosa de Cabal cuenta con dos zonas de explotación o exploración minera. Una en la vereda El Español -límites entre Marsella, Chinchiná y Santa Rosa- y la otra en reserva Campo Alegre, las cuales llevan tres años en supuesta exploración.

Una de las habitantes de El Español dice “están buscando un mineral más caro que el oro”. Según el contrato de la concesión se pretende buscar, oro, plata, cobre, zinc, plomo, platino, molibdeno y sus concentrados, pero llegado el caso que se encontrara un elemento no incluido en el listado, solo es solicitar el permiso de explotación y se otorgará dicha concesión.

Las concesiones que se han otorgado son un tanto confusas, pues incluso las personas de estos lugares no tienen claridad de quienes son las empresas encargadas de dicha “explotación”. Están ubicadas en El Español, por donde pasa el río San Francisco, y en la reserva municipal Campo Alegre, por la cual corren los ríos Campo Alegrito y Campo Alegre, sistema hídrico que abastece a más de 600 mil personas de los municipios de Santa Rosa de Cabal, Dosquebradas, Pereira, Chinchiná y Palestina,.

Las actividades mineras implican un importante cambio en el balance entre la filtración del agua en las cuencas, y la cantidad en milímetros cúbicos de aguas lluvias que se recoge, debido a esto se produce una modificación del suelo y también de su vegetación, lo cual trae como consecuencia la erosión de la tierra a gran escala. Pero esto no es todo, el agua de sus cuencas, recorrido superficial y subterráneo, también se contamina, debido a que la explotación minera implica el uso de químicos como lo son el cianuro y el mercurio, en el caso del oro -comenta Angela Fernández, ingeniera ambiental.

En el municipio se ha dicho que en El Español se está explotando, pero la comunidad sigue sin saber quién lo maneja, cómo lo están haciendo y cuánto llevan en este lugar, ya que algunos de los habitantes de este sector rural no saben que esto ocurre. Sin embargo, ha sido un tema que ha generado muchos rumores entre los líderes de la zona urbana del municipio.

Tanta ha sido la incertidumbre respecto al tema, que hasta el candidato a la gobernación Sigifredo Salazar, está en contra de que este sector se “explote” y lo manifestó en un acto de su campaña, cuando pasó por Santa Rosa de Cabal. Así mismo, en un cabildo abierto desarrollado en el Concejo municipal, el concejal Jorge Calderón y el líder sindical Dober Hoyos realizaron una denuncia sobre supuesta “explotación minera en El Español”.

Según informaron los medios regionales, el congresista César Franco, quien pertenece a la Comisión quinta del Senado, encargada entre otras cosas de la minería, señaló en un acto oficial que “hoy se vienen desarrollando explotaciones mineras a cielo abierto en todo el país, se vienen denunciando fuertes irregularidades que provienen desde las mismas Corporaciones Autónomas en el otorgamiento de licencias de explotación, y  hoy tenemos una denuncia que vienen haciendo los santarrosanos, de una explotación minera en el corregimiento del El Español”. Sin embargo, al ser abordado para ampliar esta información, el congresista afirmó que apenas anda en proceso de recolección de datos sobre este tema.

La defensa

La minería en el sector de El Español es legal, puesto que todos los permisos dados por Ingeominas y la CARDER (Corporación Autónoma Regional de Risaralda) están en regla, dejando que la empresa IGTER S.A (Ingeniería y Gestión del Territorio), anterior dueña de la concesión, la cual tiene una duración de 30 años, cediera el 100% de ella por el valor de treinta y un millones setecientos sesenta mil ochocientos ochenta y nueve pesos ($31.760.889) a la compañía Sociedad Soratama. Tanto IGTER S.A como Soratama pertenecen a una misma multinacional: Antioquia Gold.

Los permisos otorgados por la Carder son para el uso de las aguas del río San Francisco, del cual se les permite derivar un caudal de 1,45 litros por segundo, para la fase de exploración en la concesión minera, en los predios El Salado y La Unión.

“Esto es algo que no está oculto a nadie” afirmó el capataz de una de las exploraciones mineras en el sector, también se le preguntó por el nombre de las empresa propietarias, pero este evadió su repuesta al decir que eran empresas de Medellín, mientras que uno de los trabajadores en la exploración número cinco, comentó “Soratama y Mello, son las empresas que están aquí”.

“En las riberas del río tienen ubicadas tres plataformas para hacer uso de la concesión del agua, estas suben el agua por una manguera que conduce hasta otra moto bomba, y así mismo es conducida a una tercera motobomba, que nutre el taladro de la exploración número cinco. Lo que no se sabe es que se hace con esta agua ya que no regresa a su río”,  afirma Juliana Álvarez*.

En el caso de la reserva municipal Campo Alegre, se está debatiendo en el Concejo municipal si se accede a una re categorización o no, ya que con la ley actual, los únicos lugares que no se pueden recurrir a la minería son los Parques Nacionales y Parques Regionales.

Otros problemas ambientales

No solo la minería causa dolores de cabeza a los protectores del medio ambiente, pues a ello se le suman la deforestación acelerada para la siembra de pasto y manutención de bovinos, a una altura de 3.200 metros, a pesar de ser nivel recomendado para bosque andino. Otro asunto es la construcción de una carretera por parte de la Gobernación, que además de facilitar un acceso más rápido, también impulsa la cacería indiscriminada de animales.

De otra parte, en los últimos años se ha logrado evidenciar cómo en Santa Rosa de Cabal sus cuencas hidrográficas se pretenden usar y contaminar de alguna manera. Un ejemplo fue la suspensión de la planta de quema de residuos hospitalarios, que se planeaba instalar al lado del río San Eugenio, la que llevó a que el hospital quemara los residuos en sus instalaciones.

Según uno de los habitantes del sector de El Español, el monocultivo de tomate también está generando problemas, ya que al fumigarse con fuertes químicos, lo que se hace es que la tierra pueda erosionarse más rápido causando así que la polilla esté volando a los cafetales, y produzca grandes pérdidas en las cosechas.

A su vez Smurfit Kappa Cartón Colombia S.A se ha ido apoderando de las cuencas de varios ríos y de muchos terrenos, en donde siembran para explotación maderera, cosa que debilita mucho los suelos y seca las cuencas hídricas.

“Cerca de las cuencas no se pueden tener construcciones, ni tampoco tener monocultivos de pinos, ciprés o eucaliptos. Algunas empresas de cartón y papel no conocen, no saben y en ocasiones ni respetan esto, puesto que lo que hacen es avanzar con sus monocultivos de árboles y demás. Este es otro problema que no genera la explotación de la tierra a nivel de metales, sino de la tierra y sus minerales para producir maderas en una forma descabellada y descarada”, afirma Carlos Mario López, ambientalista de Santa Rosa de Cabal.

Las cuencas de los ríos San Eugenio, San Ramón y otras que tiene el municipio, se están reforestando con el apoyo de “grupos ambientalistas”, pero los árboles que se siembran son pinos y eucaliptos, caracterizados por ser madereros. Esto conlleva a que la recuperación de las cuencas hídricas no se haga como es debido, con árboles nativos (bosque andino) o siembra para alimentación.

Este tipo de árboles deja más propensa la tierra a la erosión y con ello lleva a que se puedan secar estos afluentes. No solo dejaría sin agua a más de seiscientos mil (600.000) habitantes de cinco municipios, sino también sin electricidad a gran parte del departamento de Caldas y una parte de Risaralda,  ya que los ríos San Francisco, San Eugenio, Campo Alegre, Campo Alegrito y Chinchiná, además de la quebrada La Estrella, son abastecedores de la reserva eléctrica La Esmeralda perteneciente a la CHEC (Central Hidroeléctrica de Caldas).

Ya queda en manos del pueblo santarrosano el decidir qué hacer con los posibles daños que se pueden presentar en un futuro no muy lejano, ya que como dice el presidente Santos, “la locomotora de la minería avanza muy rápido”.

*Nombre cambiado para reservar su identidad