Nóvita está en la mira de las multinacionales mineras

Por: Nancy Rivas

Al sur oriente del Chocó, en la espesura de la selva, se encuentra la población de Nóvita en medio de la reserva forestal del Pacífico. Lugar en el que conviven la pobreza y riqueza, ya que hay grandes yacimientos de oro, platino y otros minerales. Con la llegada de la Condoto Platinum Limited (CPL), han comenzado las deliberaciones entre los mineros informales y la multinacional, estando como espectadores los diferentes entes gubernamentales, que solo atinan a evadir sus responsabilidades señalándose el uno al otro.

Empresarios responden

En el 2011, al municipio llegó un grupo de personas pertenecientes a la CPL. Sucursal creada en Colombia desde el 2009 y que funciona con capital extranjero de origen australiano. La empresa se dedica a la inversión en proyectos con fines de prospección, exploración, construcción, montaje, aprovechamiento, transformación, explotación, transporte y promoción de minerales en general. Condoto Platinum tiene actualmente 2.000 hectáreas concesionadas, que se encuentran en fase de exploración y están a la espera de la entrega de 14.000 más (140 kilómetros cuadrados).

Representantes de Condoto Platinum Limited explican las ventajas de su propuesta.

“La empresa Condoto Platinum llega al municipio de Nóvita, a socializar una propuesta que incluye proyectos de intervención social, buscando beneficios como apoyo financiero, tecnológico, ambiental, social y legal de todo lo concerniente a los título de las comunidades que integran el  Cocoman”, dice George Patrick Juilland, presidente de la compañía CPL en Colombia.

El Consejo Comunitario Mayor de Nóvita (COCOMAN) discute si  la propuesta de CPL beneficia o no a las gentes, con la  limitación del tiempo, pues deben de pagar el canon superficiario por cada hectárea de terreno que comprenden los títulos colectivos. Gran parte de los habitantes del municipio son afrodescendientes, no obstante la población también está compuesta por tres comunidades indígenas, concentradas en los siguientes resguardos: Montería y San Onofre, de población Embera; Sabaletera, de la comunidad Katía.

CPL cuenta que este territorio ha estado ligado a la riqueza en minerales y en el pasado se hicieron algunos estudios de suelos, pero fueron abandonados por la inestabilidad política del Gobierno de entonces. Ahora, el Gobierno actual es seguro para la industria minera, ofreciendo incentivos para la inversión extranjera.

Juilland comenta, que “el problema cultural de las personas, es que no tienen la costumbre de un salario o de cumplir horarios, no comprenden la relevancia de tener todas las prestaciones sociales, situación que eleva los gastos de inversión de la empresa, porque los costos de la mano de obra no tienen control, cada quien cobra lo que quiere por su trabajo”.

Los mineros artesanales parecen no tener conciencia de prácticas como el ahorro, inversión en vivienda o educación, solo satisfacen sus necesidades básicas al solucionar el día a día. Ellos solo trabajan para su supervivencia. “La práctica del ahorro, no se genera porque la minería se trabaja como actividad artesanal de solo subsistencia y no productiva, fenómeno que se presenta como práctica generalizada,  no solo en Nóvita, sino en todas las principales zonas auríferas del país, donde a pesar de las riquezas de sus suelos, son territorios con altos índices de pobreza y de deficiencia en todos los servicios básicos”, expresó el  antropólogo Antonio López, de Acopi (Asociación Colombiana de la Micro, Pequeñas y Medianas Empresa).

Minería informal

La presencia de la minería informal a ambos lados de la vía que conduce desde el municipio de Condoto a Nóvita, consiste en explotaciones a cielo abierto, que vierten en los ríos gran cantidad de sedimentos de lodo, produciendo deterioro ambiental. Existen las excepciones, en la mina de Evelio Martínez, se impide la caída de aguas contaminadas a las quebradas y su intención es legalizar el negocio, aplicando un plan de manejo ambiental regulado por el gobierno.

La Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó (CODECHOCÓ) se ha limitado a establecer programas de control y uso del mercurio, problema que si bien es crítico por el impacto que causa a la salud pública, no es calificado así por la corporación, debido al deficiente control, que se hace de su uso en las minas.

Mina en Cajón o explotación a cielo abierto.

El gran problema causado por la actividad minera informal, es el impacto a la seguridad alimentaria de las comunidades, por la degradación y destrucción de las fuentes hídricas. Situación que no ha sido atendida de manera integral por CODECHOCÓ,  considerando que cada mina vierte en promedio tres mil cien toneladas de sedimentos a las fuentes hídricas, las cuales son el resultado de la destrucción de cuatro hectáreas de suelo.

Entre los mineros informales persiste la preocupación, pues a partir del 1 de enero de 2012, ellos serán asumidos como “delincuentes o traficantes”, según los últimos comunicados del Gobierno Nacional. Los minerales hallados por la fuerza pública, que estén en poder de los mineros, serán decomisados siempre y cuando no demuestren la legalidad de su origen.

El ingeniero Juilland, piensa  que la comunidad está en el derecho de contemplar distintas propuestas, y concluye que “sólo Condoto Platinum se ha esmerado en suministrar una información completa y veraz de la propuesta, antes de que  se tome una decisión colectiva”.

Las irregularidades

Ofir García*, funcionaria de CODECHOCÓ, dice que la intervención que hace el Ministerio de Ambiente se reduce a restringir el uso del mercurio y la inversión de CODECHOCÓ es mínima, de bajo presupuesto, además de que esta entidad ha hecho acuerdos irregulares con mineros informales, a través de la Cooperativa de Mineros del San Juan para que el cobro que se realiza por tasa retributiva de vertimientos a cada minero se liquide bajo un valor constante de 1 millón 500 mil pesos mensuales y no como lo establece la ley: de acuerdo a la carga vertida de sólidos suspendidos totales y la demanda bioquímica de oxigeno, según lo indique el monitoreo de la propia entidad.

La entidad actualmente esta siendo liquidada por el gobierno nacional.

Según esta denuncia, el valor a pagar sería  de por lo menos 12 millones de pesos mensuales por mina. Por lo tanto dejan de ingresar a CODECHOCÓ alrededor de 5 mil millones de pesos al año, si se considera que aproximadamente 44 minas pagan tasa retributiva. Este escenario deja a la entidad como la única responsable por los daños causados a las fuentes hídricas por los vertimientos de minas en el departamento del Chocó.

Adicional a esto, el sindicato de la entidad ha hecho más de 20 denuncias por esta y otras irregularidades ante la Presidencia de la República, la Procuraduría, la Fiscalía, la Oficina Anticorrupción y todos los entes de control, pero hasta el momento, no se ha dado alguna sanción efectiva al respecto, el gobierno nacional, solo inició el proceso de liquidación de la entidad.

Actualmente existen diferencias entre  la Junta directiva del Consejo Mayor de Nóvita y la compañía Condoto Platinum. Esta última invirtió recursos en la socialización del proyecto, pero excluyó a algunas comunidades del territorio.

“La comunidad en su proceso de aceptación sufrió tres momentos: 1) Veían a la multinacional como un invasor  generador  de ruina y pobreza; 2) un inicial acercamiento con la comunidad permitió que vieran otro punto de vista, contrario a lo infundado y cambiando su postura frente a la compañía; 3) ven la llegada de la multinacional, con una visión a futuro, basada en el desarrollo de las partes”, afirma Carlos Vega, arquitecto de Condoto Platinum. En la actualidad existen otras tres empresas interesadas en los títulos colectivos del Consejo comunitario de Nóvita, pero la única que ha logrado socializar su propuesta es Condoto Platinum.

Inversiones multimillonarias

Según Gorgonio Moreno, habitante de Nóvita y miembro de COCOMAN, la propuesta actual de la empresa se centra en las negociaciones para establecer un convenio de trabajo articulado dentro del marco legal que acoja y beneficie la pequeña minería y la transnacional. Estas negociaciones establecieron mesas de trabajo con el fin analizar las necesidades de la comunidad y convenir, con las empresas trasnacionales establecidas en la región, las condiciones de explotación de los minerales.

Helcías Ayala, ingeniero ambiental, afirma que “la empresa está en unos acercamientos con el consejo comunitario para avanzar con una etapa de exploración primero y luego desarrollar operaciones con una dimensión de gran minería, incluso ya tienen equipos en Novita, sino que no los han de dejado, pues el concejo necesita una socialización preliminar con la comunidades  para  avanzar  con un proceso conjunto informal para poderlos organizar, sobre esto ya han hablado con el alcalde, ya han hecho acercamientos con mucha gente y se están preparando, incluso hay un acuerdo con los mineros legales e ilegales de Nóvita,  avanzaron en la cuestión de unos títulos mineros y dentro de esos títulos disponer unas áreas para el trabajo mineros legales”.

En caso de que alguna propuesta sea aceptada por el COCOMAN, continuarán con la etapa de estudio de impacto ambiental mínimo. En ella se analizan los diferentes compuestos minerales excavados a unos 500 metros de profundidad, proceso que tarda entre cuatro y cinco años.

Algunas comunidades podrían asociarse con las empresas, pero en el momento de la inversión o aplicación del proyecto, estas estarían en alta desventaja: los costos de la exploración, demandan que los asociados participen porcentualmente en los proyectos. Inicialmente la inversión en Nóvita podrían ser de 24 millones de dólares (unos 46.500 millones de pesos). En últimas, la comunidad no tiene posibilidades de participar en el negocio, pues son de muy bajos recursos.

En la explotación de Evelio Martínez aseguran proteger las fuentes hídricas cercanas

Eduardo Asprilla, presidente de COCOMAN, asegura que deben analizarse diferentes propuestas de otras empresas para que haya un proceso más equitativo, que se socialicen con la comunidad para que sea ella, con la vigilancia y asesoría de los entes gubernamentales, la que finalmente decida qué oferta aceptar, pensando en el beneficio integral de los habitantes.

En septiembre de este año, se firmó un acuerdo de exclusividad entre el COCOMAN y Samaranta Mining Corporation, en el cual se le concedía a la empresa la posibilidad de solicitar la concesión 117.647 hectáreas de Nóvita. Esto generó desconfianza entre los lugareños, pues Asprilla actuaba a espaldas y en contra de los interese colectivos. El documento fue firmado y hecho público en la bolsa de Toronto, como una estrategia para subir el valor de las acciones de la empresa canadiense.

La comunidad de Nóvita, sin el mayor acompañamiento del Estado colombiano, sigue adelante en el proceso de negociación, siempre buscando el beneficio en la explotación de oro y platino, minerales abundantes en la región. Al otro lado de la mesa, varias multinacionales mineras despliegan toda su capacidad económica y de negociación para obtener así la concesión, que aún en papel, les otorgaría enormes ganancias en las especulaciones financieras de las bolsas de valores.

*Por solicitud de la fuente, su nombre fue cambiado.

El tesoro perdido

Por: Andrea Ruiz Manrique – Andreitamanrique_@hotmail.com

“Tu bandera condensa en colores, heroísmo, carbón  y café y el oro que está en tus rincones, permitiendo en tu suelo crecer”

 III ESTROFA HIMNO QUINCHIA

Localizado al nororiente de Risaralda, exactamente a 105km de la ciudad de Pereira hay un pequeño rincón; uno de aquellos  de esperanza y olvido. Un rincón de largas faldas y casas viejas, de gente amable y trabajadora. Un rincón de casas abandonadas por el paso de la violencia, que aun  en sus muros guarda  el recuerdo de las Farc, paramilitares y todas aquellos que sin reparo alguno hicieron parte de múltiples masacres y desplazamientos, dejando huellas imborrables en las vidas de aquellos  habitantes, que más de una noche con temor y en silencio salieron de sus tierras dejándolo todo, huyéndole a la violencia y rindiéndose a ser olvidados por un gobierno sin memoria.

Este pequeño, pero dorado rincón de Risaralda se llama Quinchia, un municipio de 31.991 habitantes, custodiado por Rio sucio, Belén de Umbría, Anserma, Filadelfia y Guatica. Municipios que desde sus montañas vigilan lo que ocurre en este  rincón dorado de Risaralda.

Para llegar hasta este lugar privilegiado por la naturaleza solo se necesita dejar el miedo, tres horas de viaje desde Pereira, muchas curvas, pocos pesos y rendirse al placer que se siente conocer las montañas de Colombia. No se necesita un permiso ni nada parecido para pisar territorio dorado, no se necesita nada más para sumergirse en la aventura y en la cruda realidad de las minas de oro; las cuales se encuentran a las afueras de Quincha, exactamente a 80 minutos de viaje en moto, por carreteras que parecen pistas de moto cross; esto se vuelve parte de la aventura, será por esta misma razón que aun nadie las recuerda, ningún gobierno de turno se ha tomado la molestia de mejorar las vías por las que viaja el oro, carbón, arcilla y demás riquezas. Riquezas en medio de la pobreza y el olvido.

El mineral en las manos obtenido por la destruccion de la naturaleza

“Palabras sobran, promesas sobra, y mire usted, cumplimiento nada, la alcaldía no se ha preocupado nunca por esto, las carreteras entre mas malas como que mejor, va uno y se accidenta y quien le responde”  Con indignación y sosteniendo fuerte su moto para no caerse, dice Juan Carlos López, un mototaxista de piel morena y ojos un poco achinados, uno de los tantos  que ha visto  la muerte en las empinadas y rocosas carreteras que comunican a Quinchia con las minas de oro.

Cada roca se vuelve un reto, desde arriba se ve un paisaje maravilloso, cada kilometro   avanzado es uno más cerca del oro. Varias veredas se ven de paso, en ellas niños corriendo, juagando con gallinas y marranos, y quien lo creyera, su ropa no es la mejor y las casas no son la mansiones que se creería cuando están construidas sobre suelo de oro.

“El interés particular del gobierno siempre va a estar por encima de lo social y su comunidad, es un interés económico, nosotras para abajo y ellos para arriba, las multinacionales tiene todo el privilegio, ellos entran los dólares a Quinchia” afirma Roberto Lema Castro presidente asociación minera la soledad y defensor de la asamblea departamental minera, quien conoce la minería desde hace mas de 15 años y ha vivido los problemas e injusticias que tienen los pequeños mineros.

La moto sigue saltando, y Juan Carlos sigue hablando sobre su experiencia como minero, los riesgos y beneficios que este trabajo conlleva.

La minería de Quinchia es artesanal. La mayoría son pequeños mineros aproximadamente entre 800 y 1000 personas, llámese aluvión filón y barequeo. La minería filón es la que se hace sobre una roca, el aluvión se hace en terreno destapado y el barequeo en los ríos y quebradas. Estas personas, en su gran mayoría son trabajadores independientes y muy pocos cuentan con un seguro de vida o de salud, trabajan a la suerte, hoy no tal vez mañana si se les venga la montaña encima “Hoy tal vez no mañana si saco mas oro” expresión con la que finaliza más de uno su jornada de trabajo como Jorge Espinoza, quien se encarga de moler en la mina la Soledad y de excavar en su propia tierra esperando amanecer algún día con suerte y encontrar en su terreno una mina de oro y salir de la pobreza de un suelo dorado.

Ya han pasado un poco más de 80 minutos, los pies casi ni se sienten, la moto se detiene, pero no se ve nada. “Ahora hay que caminar, esta es la mina de Miraflores, hágale ahí pa´ bajo”. Dice Juan Carlos.

Con palo en mano y al estilo desafío se empieza a descender, de fondo el sonido de un rio y las hojas de los arboles que se balancean con el viento, desde el camino ya empiezan a resurgir historias.

Olver Guapacha Clavijo vive en la vereda Juan Tapao con su esposa y sus 5 hijos. Inicialmente trabajaba agricultura pero ahora a sus 34 años es minero, tomó la decisión de ser  minero ya que pasaba por un problema económico muy duro, “me pagaban 60 mil pesos semanalmente y no me alcanzaba para mantener a mi familia es imposible vivir, lo hice por mis hijos”.

La vida de un minero en las entrañas de la tierra aparte del barro es la ilusión de sacar oro, su única compañía es un martillo, un cincel  y la ilusión siempre presente de encontrar buenas cantidades de oro.

Al llegar al socavón, se esperaría encontrar la gran empresa, una locación gigante y maquinaria de punta; pero la realidad es otra “Vivimos en pobreza gracias al estado, no hay ayudas para nosotros, los pequeños mineros,  cuando solicitamos un permiso y un titulo minero para explotar, nos toca  esperan 5 años o más, mientras que  las multinacionales llegan con sus permisos y títulos de un día para otro ¿esto cómo se llama?” dice Roberto Lema.

¿Cómo se llama esto?, aun no está claro, ni la Alcaldía de Quinchia tiene conocimiento de los trámites de las multinacionales, no hay papeles, no hay registros;  “Me vas a preguntar  cosas de las minas de las cuales yo tengo desconocimiento, sobre las multinacionales como la Anglogold Ashanti, solo sé que ellos venían a pasar algunos informes, pero no tienen permisos ni nada con la Alcaldía”  dice algo confundida y sin saber mucho de lo que habla Viviana Uribe directora de UMATA, oficina encargada sobre la agricultura y minas en el municipio.

MULTINACIONALES EN BUSCA DEL TESORO PERDIDO

Hace cuatro años la multinacional Anglogold Ashanti llego desde Sudáfrica y piso el suelo de Quinchia, con las mejores intenciones, progreso, ingresos, empleo, negocios; Con esta llegada se genera buen empleo, mas personas que excaven y hagan sus exploraciones, todo es un alboroto económico, pero cuando parte a su tierra natal, solo quedan los escombros, las huellas de retroexcavadoras y el terreno maltratado. Respecto a esto el presidente de la asociación minera La Soledad dice “El dinero que llega por parte de las multinacionales es para el estado y otra para los oportunistas que negociaron con ellos”

 “Revuelcan nuestra tierra y la dejan sin poderla trabajar” con tristeza expresa el minero Olver Guapacha.

Las minas en su interior. Se siente la presión de la tierras encima de los mineros

Cuando hay presencia de multinacionales, los habitantes se preocupan y empieza la batalla campal con el gobierno, se oponen a que extranjeros exploten lo que es de ellos a cambio de pocos beneficios, por esta razón cuando se sintieron los pasos agigantados de extranjeros hace cuatro años los mineros solicitaron al estado  hacer una reserva de sus tierras, el 21 de febrero del 2006, de 5027 hectáreas pedidas les declararon 585 hectáreas como zona de reserva, este proceso se llevo a cabo con pronunciamientos de campesinos, mineros e indígenas.

“Así nos cueste la vida nos hacemos respetar” dice Martin Siagama Presidente Consejo regional indígena de Pereira.  Las minas en Quinchia han sido ancestrales es aquí, en estas tierras, donde han vivido las comunidades indígenas hace muchos años, explotándolas artesanalmente por sus propios medios y protegiendo cada rincón de su madre tierra. La posición firme de los indígenas es no ceder.  “Es  riqueza nuestra, la multinacional Anglogold Ashanti negocio nuestras tierras sin avisarnos, para ser exploradas, no queremos que las multinacionales nos dejen en ruinas sin recursos, sin medio ambiente y desolados.” Concluye Siagama.

Al ver cómo iban a ser violados sus derechos las comunidades indígenas hicieron la denuncia para que salieran de exploración de su territorio, todavía se sigue la pelea ya que la tierra es sagrada para sus comunidades y no están dispuestos a permitir que otras personas toquen sus mina “nosotros vivimos de la madre naturaleza la tierra nos da todo, no autorizaremos que exploten nuestras minas que nos irrespeten como comunidad indígena nosotros hemos hecho mucha resistencia pero el estado viola nuestros derechos igual nos tratan de doblegar”. Concluye Martin Siagama

Implementos con los que trabajan los mineros en el municipio de Quinchia, sacandole el jugo por las presion de sus jefes

A esto, La Carder: “Si bien hay una población que tiene ascendencia indígena y tienen carnet indígena no están establecidos como resguardos no tiene porque existir conflicto con ellos al no tener tierras indígenas en Quinchia, al menos en el sector minero” dice el geólogo Gabriel Gonzales.

Según esto los indígenas de Quinchia ante el ministerio del interior no están establecidos como resguardo, por esta razón  las multinacionales no tienen porque preguntarles ni pedir permiso para explorar en sus tierras, las tierras indígenas que por muchos años han protegido y creen propia.

Al preguntar al geólogo de la Carder por la multinacional Anglogold Ashanti  afirma que todo fue muy legal y transparente, que no hubo conflicto de ningún tipo, ayudaron mucho a la comunidad y hace 6 meses salieron del país. Un funcionario más del estado sin memoria, sin ganas de recordar ni traer a colación los conflictos mencionados antes.

 “En este momento no hay personas de la multinacional, ellos se fueron, que no encontraron nada, es que ellos buscan oro en cantidades y supuestamente aquí no hay” afirma Gregorio Bueno, representante legal de la mina de Miraflores.

La multinacional se marcho, con algunas muestras y proyectos. También las carreteras quedaron igual y los mineros siguen en las mismas condiciones.

El tesoro perdido que buscaban, no se encontraba en Quinchia

DATO CURIOSO

En este momento hay 100 jóvenes estudiando joyería en el Sena, el gobierno está apoyando a los jóvenes para que sigan haciendo el trabajo de la minería en su municipio. Se envió un proyecto a Bogotá para empezar a hacer joyas y crear microempresa con los pequeños mineros. Quinchia está a la espera de que algún funcionario del gobierno en Bogotá quiera descubrir de que se trata el proyecto.