Animales, presos por tráfico ilegal

Aunque hay una legislación vigente, todavía es pobre para la gran magnitud de este delito. La falta de capacitación, de sensibilización  y  de control son las principales causas de que este tráfico se pronostique como la actividad ilícita del futuro, responsable de la extinción de la biodiversidad colombiana.

Por: Karem Valencia Vélez

Colombia es el segundo país en biodiversidad de animales y primero en aves, lo que genera que sea un blanco para las organizaciones del tráfico de fauna silvestre, el cual, después del narcotráfico, es el segundo negocio que permite más ganancias ilícitas en el país.

Según datos de la DIJIN (Policía judicial) en el año 2010 se incautaron 261.205 animales silvestres y en lo que va de este año se han incautado 360.999 especies. No obstante, este delito no es prioridad para el gobierno colombiano. Aunque hay leyes que condenan esta actividad, todavía nadie ha sido enjuiciado, siendo los animales decomisados los únicos perjudicados, pues luego de los operativos pasan en cautiverio meses, años y, en algunos casos, toda su vida.

Panorámica del Centro de Recepción y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CRRFS)

Panorámica del Centro de Recepción y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CRRFS)

Según el informe “International Crime Threat Assessment”, del gobierno norteamericano, el tráfico ilegal de especies tiene un valor anual estimado entre 6 y 10 mil millones de dólares.

En  el libro Rojo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) se encuentran 447 especies colombianas, de las cuales 119 están en vía de extinción. Colombia, mediante la ley 17 de 1981, se unió a la convención de Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), suscrito en Washington en el año 1973, donde se compromete al cuidado de la biodiversidad, por medio de la implementación de medidas de control para con este tráfico, pero aun así no se evidencia rigurosidad en su aplicación. Adicional a esto existe la ley 99 de 1993, la ley 1333 de 2009 y, sobre todo, el Código Penal con su art. 328, el cual estipula penas de prisión por tráfico de fauna silvestre de entre 48 y  108 meses y multas hasta por 35.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes. Sin embargo, ninguna persona ha estado tras las rejas por este delito y la mayoría  de veces sólo se hacen procedimientos administrativos.

Fallas en el control ambiental

La única fiscal ambiental, Gloria Elsa Arias Rangel, asegura que “esto se debe a que no es fácil pretender probar todos los requerimientos que la norma pide y mucho menos conseguir las pruebas. Es que todos se tapan con todos”. Además, para que por lo menos se logre medida de aseguramiento para un traficante, se tiene que demostrar no sólo que sea un peligro para la sociedad, sino que también haya un concierto para delinquir y pertenezca a un tráfico estructurado.

El hacinamiento en los centros de recepción animal se evidencia en la falta de espacio en los hábitats de los animales. Aunque sobre buena voluntad, los presupuestos se quedan cortos.

El hacinamiento en los centros de recepción animal se evidencia en la falta de espacio en los hábitats de los animales. Aunque sobre buena voluntad, los presupuestos se quedan cortos.

Un alto funcionario de la DIJIN en Bogotá, que prefirió no ser identificado, al igual que la Fiscal cree que hay falta de  capacitación a la hora de tomar pruebas en las incautaciones, ya que piensan que como hay protocolos establecidos para la toma de evidencias en diferentes crímenes, así debería ser en el tema ambiental para que éstas lleguen a la Fiscalía y lograr el debido proceso.

El funcionario asegura que “todavía no estamos capacitados para los procesos del fortalecimiento de investigación y criminalística de fauna silvestre”.

No solo es falta de capacitación, también se evidencia falta de control y compromiso por parte de algunas Corporaciones Autónomas Regionales (CAR), “las CAR tienen un compromiso de velar por sus especies, su región. ¿Qué hacen en Bogotá especies del Huila, de Córdoba […] ¿en dónde está la actividad de control y vigilancia que deben ejercer?”, comenta inconforme la fiscal Arias. El problema es que  si las CAR dejan que estas especies salgan de los departamentos, es más difícil devolverlos a su hábitat natural ya que  la clasificación por parte de los biólogos en los centros de recepción y rehabilitación animal no es fácil, pues varias de éstas tienen sub-especies. Muchos animales en sus características morfológicas se ven iguales, pero genéticamente pueden ser diferentes dependiendo de la región del país de donde provengan.

Arturo*, integrante del Grupo de Investigación de Delitos Contra el Medio Ambiente de la DIJIN, dice que “si bien es cierto existen estos delitos, muchas veces la Policía Nacional hace lo que debería hacer el lado administrativo: las CAR. Cuando asumimos cargos, asumimos responsabilidades”. Los cargos directivos de las CAR son designados por gobernadores, alcaldes y otros actores políticos. Lo que lleva a pensar a la fiscal Arias que estos últimos, por compromisos políticos, permiten delitos ambientales. “Por ejemplo, a veces un director de una CAR sabe que están haciendo minería ilegal, pero no dice nada. Claro, la mina es del Alcalde, su amigo” y agrega “las corporaciones autónomas saben por dónde salen los animales, entonces que monten un puesto de control”.

Erika Nadachowski, encargada del Proyecto de Fauna de la CARDER (Corporación Autónoma Regional de Risaralda) asegura que “es imposible tener un control total sobre el departamento y menos en un país donde hay problemas de guerrilla, donde hay zonas donde no podemos entrar”. Para Erika las medidas no solo deben ser puestos de control policivo, ya que  aunque es una medida necesaria, no es suficiente. Según Nadachowski el problema radica en la cultura y las CAR deben enfocarse en la educación y la sensibilización, pues mientras haya demanda, hay oferta.

Según la DIJIN, el animal más traficado en Colombia es la babilla debido a su piel. Sin importar eso, otras especies, como las tortugas, son decomisadas también en cantidades alarmantes.

Otros factores

La falta de sensibilización ciudadana es un factor muy importante. La mayoría de personas no saben qué tipo de animales pertenecen a este delito, no saben las contravenciones que se pueden     cometer por su tenencia, tanto para ellos como sus familias, pero sobre todo los perjuicios para el medio ambiente. Al sacar animales de su hábitat se alteran los ecosistemas y todos los procesos evolutivos, no solo de su especie, sino también de la vegetación. Por esto mismo en Bogotá se incorporó en los planes educativos institucionales el PRAES (Proyecto Ambiental Escolar).  Andrea  Padilla, responsable nacional de prensa y comunicaciones de la protectora de animales Anima Naturalis Internacional, comenta “los profesores que imparten los PRAES generalmente no están capacitados… no pasan de enseñar cómo sembrar un arbolito y así…

Según Claudia Brieva, directora de URRAS (Unidad de Rescate y Rehabilitación de Animales Silvestres)  hay pleno desconocimiento del tema y la mismas autoridades incurren en este delito “Los soldados, que son parte de la fuerza pública, vuelven de servicio y llegan con la iguana para la novia, la lora para la mamá… la gente que conoce el tema es realmente muy poquita”.
Otra problemática son las limitantes que tienen los organismos de control para combatir este tráfico. Andrea asegura que “en Colombia la legislación es supremamente precaria, puede que esté esa legislación, pero a nivel judicial – policivo no tenemos nada […] el tema de los animales sigue siendo menos en este país”.  Según fuentes, en Bogotá se conoce que en las tres principales plazas de mercado (la del Restrepo, la del 20 de julio y la de Kennedy) se establece este comercio, pero las autoridades encargadas se ven frenadas por el concepto de debido procedimiento. Además, estos tienen que entrar con uniforme, lo que les avisa a los traficantes para esconder los animales.

Debido al desempleo, regiones como el departamento de Córdoba tienen poblaciones que devengan su actividad económica de este tráfico, lo que genera mayor dificultad a la hora de combatirlo: “es un tanto difícil ya que tú tienes que llevar unas propuestas económicas. No le podemos decir, muérase de hambre pero usted no puede traficar animales”, comenta Nadachowski. Según ella, en estas regiones la salida no es simplemente judicializarlos, ya que muchos lo hacen porque es el único trabajo que pueden conseguir. La falta de personal por parte de todos los organismos de control es evidente. Solo hay una fiscal a cargo de todos los delitos contra el medio ambiente. Las CAR pueden tener un promedio de 100 empleados, pero la mayoría no van a trabajo de campo. El Centro de Recepción y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CRRFS) más importante a nivel nacional solo tiene 17 empleados, entre biólogos, veterinarios y aseadores.

Empresarios, principales traficantes 

La mayoría de traficantes son por lo general empresarios. La DIJIN tiene identificadas empresas alemanas y holandesas las cuales en tanques de peces ornamentales camuflan peces arahuanas, que en Europa pueden costar 400 euros. También están siendo investigados empresarios colombianos que  bajo el nombre de sus empresas y sus permisos, están llevando a cabo este tráfico.Hay empresas que se prestan… también hay personas las cuales lo hacen por medio de  empresas sin que éstas sepan […] mucha gente con permiso para exportar ciertos productos aprovechan para exportar animales”, cuenta Arturo. La identidad de las empresas no puede ser revelada ya que se encuentran en proceso de investigación.

En lo que va de este año la DIJIN ha capturado 138 personas dejadas a disposición de la Fiscalía. Según datos de ellos mismos, el 80 por ciento de la actividad operativa en cuanto a incautaciones, se realizan en Antioquia, Córdoba, Sucre y Cesar; siendo estos los departamentos con mayor índice de tráfico de fauna silvestre a nivel nacional.

Según un documento de la Policía Ambiental, en Colombia, se han identificado tres principales rutas. La primera se origina desde los departamentos del Cesar y Córdoba hacia Bogotá. La segunda en los departamentos de Amazonas, Vaupés, Guaviare, Putumayo y Meta hacia Bogotá y las fronteras del país. Y la tercera inicia desde Chocó y Antioquia hacia Bogotá y las principales fronteras del país.

Según la DIJIN, una de las principales rutas al exterior es desde Bogotá hacia Panamá.

Hay otras tres rutas para el tráfico exterior, la primera donde se trafican aves, pieles de reptiles, mamíferos y anfibios desde Colombia hacia República Dominicana, Ecuador, México, y  Estados Unidos (Florida, Nueva York, Texas y California). En la segunda ruta se comercializan pieles de reptiles y mamíferos para usos de la moda hacia Europa (Reino Unido, Italia, Alemania, Bélgica, República Checa, Suecia, Croacia), Turquía, Nueva Zelanda, y Estados Unidos (Florida). Y en la tercera ruta se trafican reptiles, anfibios, insectos y especies hacia el continente asiático (Malasia, Indonesia, Japón, Taiwán, Singapur, Corea y Tailandia) y  Europa (Finlandia).

Este tráfico es muy parecido al modo en que opera el narcotráfico. Según informe de la Europol, muchos de los carteles de drogas por sus mismas rutas también trafican fauna silvestre. Generalmente estas organizaciones están conformadas por personas de una misma familia, que cuentan con la infraestructura y los equipos necesarios para sus operaciones.

Estos grupos están conformados por recolectores, que generalmente son de la región de la especie extraída, mayoritariamente indígenas, al cual se le hace una remuneración económica bastante baja a comparación con el valor final del animal. Después está el tema del transporte, donde se contratan diferentes vehículos, ya sea lanchas, buses, etc. Las empresas o personas que prestan este servicio saben de la ilegalidad de la actividad. “Las empresas de transporte urbano deben establecer control a los conductores, ellos saben. Cuando se involucra la responsabilidad de la empresa, ahí sí establecen medidas”, manifiesta la Fiscal Gloria Arias. Y finalmente están los grupos de comercio, los cuales se encargan de hacer los contactos y por último vender los ejemplares.

La Policía Nacional ha identificado otros tipos de modus operandis de estas organizaciones: el tráfico a nivel turista, el tráfico por pedido y el tráfico por internet. Esta última modalidad crece notoriamente en los últimos años. Una Investigación sobre el comercio de especies en internet realizada por IFAW (Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat) reveló  que miles de animales y productos  derivados de estos son puestos en chats y subastas.

Entre las rejas del cautiverio

El Crrfs es el centro de recepción animal más grande a nivel nacional. A este llegan todos los animales provenientes de decomisos e incautaciones, donde se busca rehabilitar los animales y reincorporarlos a la vida silvestre. Este centro cuenta con 17 empleados, quienes se encargan de cuidarlos y supervisar el proceso de rehabilitación y liberación.

Los zoológicos del país no dan abasto, pues ya están saturados con todos los animales incautados que luego van a dar allí.

Al llegar, los animales son puestos en cuarentena; en esta primera fase se les proporcionan los medicamentos necesarios y la dieta adecuada, según su especie. Cada uno de los animales se encuentra en jaulas independientes con adaptaciones de su hábitat natural. En el caso de las especies que viven en manadas se acercan las jaulas individuales para familiarizarlos. Después de cerciorarse sobre la salud del animal y de acuerdo a comportamientos identificados, afinidad con otros animales, se trasladan a jaulas comunitarias en donde se empiezan a conformar grupos. Estos se evalúan para determinar si son aptos para vivir en sociedad, es decir, que establezcan sus propios roles jerárquicos, posteriormente pasan a jaulas aisladas donde se desacostumbran de la figura humana y por último cuando el animal está preparado, se procede a la liberación.

Muchos no corren con esta suerte, ya que algunos han sido mutilados por sus anteriores dueños, lo que provoca un rechazo a la hora de adaptarse con otros animales, generando así  problemas en su estado anímico, llegando a deprimirse, sintiéndose excluido y vulnerado, Judith Cárdenas, bióloga del Crrfs comenta: “aquí la idea es darle la oportunidad a todos los animales hasta el último momento para que lo vuelvan a lograr… hay casos muy tristes, han llegado loras sin paticas, con el pico partido. También está el caso de un miquito mochito, porque supuestamente era muy inquieto en la casa que lo tenían y le mocharon la mano. Hay tortugas mochitas, sin paticas…”. Gran variedad de animales mueren de tristeza en el proceso de rehabilitación.

Urras es otro centro de recepción animal, ubicado en la Universidad Nacional, pero no solo recibe decomisos, también hace consultas veterinarias externas sobre mascotas poco convencionales, lo que permite sensibilizar sobre la problemática y finalmente lograr que las entregas sean voluntarias. “Los animales que más nos llegan son tortugas, segundo loros y tercero primates”, dice Claudia Brieva.

Este centro posee una metodología educativa la cual consiste en no contarles a las personas que llevan los animales que es un delito, ni que están infringiendo la ley, sino que los concientizan. Según Claudia Brieva hacen un vínculo con la gente explicándoles el porqué no deben tenerlos y lo mucho que sufren los animales en esta situación.  Lo que genera que el 70 por ciento de la personas que van a consulta los devuelvan. “La idea es hacerlo más por las buenas”, agrega Brieva.

El 70 por ciento de las entregas son voluntarias y la mayoría del 30% restante los entregan porque el animal está muy enfermo, ya está que se muere… porque no pueden con él”, cuenta Liliana Rojas, veterinaria de Urras.

El momento de liberación para muchas especies se ve afectado  por la difícil clasificación por parte de los biólogos para determinar el hábitat natural de donde provienen y así reincorporarlo correctamente. Para esto, el ministerio de Medio Ambiente, en un convenio con la DIJIN y el Instituto de Genética de la Universidad Nacional, creó el primer laboratorio de genética para especies de fauna silvestre en Latinoamérica, en donde se capacitan tres funcionarios de la DIJIN, los cuales van a diferentes partes del país a recoger muestras sanguíneas de las diferentes especies y por medio del desarrollo de la genética molecular, poder identificar estas diferencias genéticas entre las especies y subespecies y así mismo el lugar al cual pertenecen a la hora de ser liberarlos.

Enjaulando esperanzas

La creación de la ley 1333 del 2009 y la modificación del artículo 328 del código penal, es un paso más hacia esta lucha, pero  en este tema el atraso es evidente. Si Colombia no le da a los delitos ambientales el estatus y la importancia que merecen, según Arturo, “en 15 ó 20 años, estos delitos serán los delitos del futuro”.

Para Nadachowski “la mayoría de animales llegan en mal estado, algunos toca eutanasiarlos, a tortugas les han hecho un hueco con un taladro para poder amarrarlos, animales que les han amputado una mano o los colmillos y no pueden comer, animales que  les han dado con un palo y les han sacado un ojo, entonces se les infecta horrible…

Según Brieva, en las filas de la Comisión Nacional de Televisión estuvo tres años un comercial sobre la sensibilización del tráfico del tití, propuesto por el Ministerio de Medio Ambiente. Nunca salió al aire, pues no lo aprobaron.

Muchos de estos animales no logran adaptarse a su hábitat natural, condenados a pasar el resto de sus vidas en los centros o en zoológicos. No les dé cadena perpetua traficando con ellos.

La fiscal Arias cree que hay falta de compromiso institucional, quiere que al tema ambiental se le dé el estatus que  merece “No se encuentra jurisprudencia. No se encuentra un fallo que se refiera a un delito penal ambiental. Hay fallos administrativos…

Mientras la judicialización de los traficantes no sea severa y la cultura ciudadana de Colombia  no empiece a cambiar,  no solo este tráfico y el maltrato animal, si no todos los delitos ambientales irán creciendo paulatinamente; extinguiendo los recursos no renovables, recursos que ya extintos nunca volverán. De cada 10 animales traficados, solo llegan a su destino uno o dos. El resto muere.

Mientras tanto, seguirán viéndose por allí animales descaderados por patadas, mutilados a sangre fría, separados de sus familias y de su hábitat, para estar de por vida encerrados en pequeñas jaulas cuadradas en medio de selvas de cemento y en las que nunca tendrán el calor de hogar.

Patrimonio de todos, patrimonio de nadie

Juliana Reina Martínez:  Nanali1993@hotmail.com

Maura Daniela Osorio Robledo:  Maura_1313@hotmail.com

La conservación del medio ambiente y biodiversidad es primordial en un parque, reserva, área única, santuario de flora y fauna o vía parque. De esta manera, conforman el Sistema Nacional de Parques Naturales, administrado por el Estado, quienes consideran que requieren ayuda de una nueva figura: la concesión, promoviendo así su interés ecoturístico.

“Nos están cobrando por usufructuar nuestro patrimonio”, expresa Jhon Jairo Ocampo, administrador del medio ambiente.

Colombia tiene el beneficio de contar con gran riqueza natural y cultural como lo es su patrimonio, constituido por  55 áreas protegidas, las cuales tienen como objetivo conservar sus animales, plantas y su integridad como paisaje.  La invitación es permanente al conocimiento, al respeto y la maravilla.

Quizás no se les pueda asignar un valor justo, aún traduciendo sus servicios ambientales a valores monetarios, pero se puede intuir que son bienes sagrados y de gran ayuda para la propia supervivencia.

Distribución espacial del PNN Nevados

Departamento

%

Caldas

13,9

Risaralda

34,2

Quindío

2,9

Tolima

49,0

TOTAL

100

*Tomado del libro Plan de Manejo Parque Nacional Natural de los Nevados.

Páramos cubiertos de plantas que poseen ingeniosas adaptaciones para soportar los vientos fríos, la  pobreza de nutrientes disponibles en los suelos y la intensa radiación solar, extensos arenales, volcanes copados de nieve, manantiales sulfurosos y ríos que se precipitan hacia los valles.

El Parque Nacional Natural de los Nevados tiene 53.800 hectáreas, comenta Marcelo García, asistente de Gerencia en Concesión Nevados. Abarca cuatro departamentos: Risaralda, Quindío, Caldas y Tolima. Situado sobre el eje de la Cordillera Central, con alturas entre 2.600 y 5.321 m.s.n.m. y con temperaturas dependiendo del lugar donde se encuentre (Norte, Sur, Este, Oeste), siendo uno de los escenarios naturales más diversos y hermosos que tiene Colombia.

Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas

Parques Nacionales Naturales (PNN)

40

Santuarios de Flora y Fauna (SFF)

11

Reservas Nacionales Naturales (RNN)

2

Vía Parque

1

Área Natural Única (ANU)

1

TOTAL

55 

Las funciones de los parques naturales con relación al SINAP:

  1. Administrar las áreas protegidas del Sistema de Parques Nacionales Naturales en las cinco categorías indicadas en el cuadro.
  2. Contribuir a la conformación y consolidación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.
  3. Coordinar e implementar políticas, planes, programas, normas y procedimientos relacionados con el Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

SINAP: Es el sistema de áreas protegidas, el cual está al frente de supervisar y gestionar estrategias para contribuir como un todo al cumplimiento de los objetivos de conservación del país. Incluye todas las áreas protegidas de gobernanza pública, privada o comunitaria, y del ámbito de gestión nacional.

Antecedentes: Por medio de la suscripción al convenio de diversidad biológica a través de la  ley 165 de 1994, se adquirió el compromiso de conformar y consolidar  un sistema nacional de áreas protegidas, en este caso el SINAP, ya que Colombia es uno de los cinco países con mayor diversidad ecológica a nivel Internacional.

El SINAP tiene 5 divisiones distribuidas así:

Parque Nacional Natural: Es un área natural de tierra o mar destinada a:

  • Proteger la integridad ecológica de uno o más ecosistemas para las generaciones presentes y futuras.
  • Excluir la explotación u ocupación no ligadas a la protección del área.
  • Proveer las bases para que los visitantes puedan hacer uso espiritual,  científico, educacional o recreativo, de forma compatible con la preservación y la cultura.

Santuario de Flora y Fauna: Es una subdivisión al equivalente de un monumento natural es decir una subdivisión de un elemento natural de singular valor paisajístico, geológico, histórico o de otro tipo, y cuya conservación aconseja un tipo de protección especial, ya que normalmente se encuentran fuera de un entorno susceptible de tener una protección superior.

Reserva Nacional Natural: Es un área que se encuentra protegida por las características geológicas, debido a que su mantenimiento es muy delicado y requiere una buena administración y cuidado para que se desarrolle la flora, fauna y vida silvestre.

Parque Nacional Natural de los Nevados

Vía Parque: Es un monumento natural, es decir, que se caracteriza por su paisaje único y por ende, requiere un trato especial por no encontrarse en un entorno apto para la conservación.

Área Natural Única: Son reservas protegidas y únicas por sus diversos tipos de fauna y flora, o por sus diferentes paisajes.

En la ley  99 de 1993, se establece como aspecto principal la armonía general que debe orientar la planificación ambiental, en concordancia de los ámbitos local, regional y nacional.

 “Se están vendiendo los Parques Nacionales de Colombia”, “Amnesia y parques nacionales”, “¿Los parques qué?”, “Peligran parques nacionales”…

Son algunos titulares que encabezan la prensa nacional respecto a la problemática que enfrentan los parques naturales: La concesión.

Según el diccionario de la Real Academia define la palabra concesión, como un negocio jurídico, por el cual la administración cede a una persona facultades de uso privativo, de una pertenencia del dominio público o la gestión de un servicio público, en plazo determinado bajo ciertas condiciones.

La concesión es un proyecto administrativo que la ley tiene para que las entidades públicas puedan regular de manera más eficiente algunos de sus territorios y servicios. En el caso de los parques, es un derecho que se le otorga a empresas privadas para que lleven la dirección de propiedades del Estado.

Guido Gerardo Fernández, Jefe del programa Parques Nacionales Naturales de los Nevados. Explica que la concesión del Parque Natural surgió por la necesidad que se presentaba respecto a la vigilancia ambiental y conservación de la misma. En un estudio que realizaron antes del 2006, se dieron cuenta que el turismo les estaba quitando el 67% del tiempo a los funcionarios del parque; como lo era dar la bienvenida a los visitantes, brindarles inducciones, ubicarlos en los camping, entre otras.

¿Concesión igual a privatización?

se podría hablar de privatización, ya que al ser privada tiene unas restricciones de usos, “expresa Guido Gerardo Fernández, jefe del programa Parque Nacional Natural de los Nevados – “Tenemos una zonificación por la cual podemos decir que zona es intangible y además no hay zonas del parque donde no puede llegar la gente, aunque este concesionado por condiciones ambientales, puesto que un ecosistema en páramo es una  área muy frágil y crece muy lento”.

La falta de presupuesto para el mantenimiento de los parques ha logrado que el Estado ejecute estas concesiones, que tienen un periodo de prueba de 10 años, en el cual se realizan diversos estudios para identificar si es rentable tanto para el desarrollo de los patrimonios culturales, como para el beneficio social.

Jhon Jairo, administrador del medio ambiente, expone su desacuerdo ante la situación y no quiere que sigan disfrazando lo que verdaderamente se denomina privatización. Espacios que son de nosotros que se sostienen con impuestos que pagamos como ciudadanos, comenta “hoy nos están cobrando por estar allá. Entonces supuestamente nosotros pagamos impuestos y tenemos que pagar por el manejo y tenemos que pagar para los funcionarios que hay allá. ¿Eso qué es?”.  

Al pasar dicha administración a manos de entidades privadas, quedan con el derecho de generar un poder y unas reglas a las que todos deben someterse sin importar que sea un patrimonio nacional, teniendo como resultando un abastecimiento y fomento del turismo o el ecoturismo como suelen llamarlo. Y como segundo plano la conservación del medio ambiente.

“Hay una cosa a la que tenemos derecho todos los ciudadanos y es la agenda pública, los temas de los que queremos hablar y debemos hablar en términos reales, que se nos diga lo que ocurre, entonces porque de esas cosas no se dice todo tal y como es, y nos enredan bajo una sarta de palabrerías”, expresa Jhon Jairo.

Una agenda Pública es la que hace posible la participación de los grupos que conforman un país, como lo son el Estado y la sociedad, abriendo un espacio para el debate y acuerdos entre todos. Muchas de esas funciones simplemente las realizan bajo la responsabilidad de los altos mandos.

Según Guido Gerardo Fernández, jefe del programa Parque Nacional Natural de los Nevados, la concesión se dio porque los funcionarios anteriormente por estar pendientes de la actividad y cuidado del parque, no se ocupaban de inducir a los visitantes. A raíz de eso surgieron las concesiones, por la subdirección técnica de Bogotá, que terminó siendo la concesión PNN Nevados, que esta a cargo de una unión temporal de varias empresas, ellas son las encargadas de manejar el turismo ya que tienen el presupuesto y el conocimiento para hacerlo.

Los parques naturales colombianos deben tener un control y vigilancia permanente para garantizar toda la biodiversidad y preservación en las más óptimas condiciones. Estos deben proponer e implementar las políticas, proyectos y normas del hábitat natural.

“Con la privatización de los Parques Nacionales lo que se logra es tener un precio excluyente” – dice Carlos Victoria, Profesor de la Universidad Tenológica de Pereira, de Ciencias Políticas “eso refleja que de una u otra manera en la política ambiental, el Estado considera que no tiene recursos suficientes para poder sostener el mantenimiento de los parques,  que con la concesión los parques se pueden sostener porque eso necesita una administración de todas maneras”.  

Jhon Jairo, dice que él y todos las demás personas, mes a mes tienen que entregar el 10% del salario, entonces, ¿por qué?, si cada uno hace todo eso, cobran de más por visitar el “supuesto” patrimonio perteneciente a Colombia.

El estado sintió que con los impuestos que cada colombiano pagaba no era suficiente, decidiendo así otorgar un derecho a empresas privadas. En la actualidad, de las 55 áreas protegidas con las que cuenta el SINAP, seis de ellas ya están concesionadas, de esas existen cuatro Parques Nacionales Naturales, un Santuario de Flora y fauna y una Vía Parque.

De acuerdo con la ley, las entidades que están al frente de las áreas ambientales a nivel nacional son el Ministerio de Medio Ambiente, Corporación Autónoma Regional, Fondo Nacional Ambiental (Fonan), el Cuerpo Especializado de Policía Ambiental y el Servicio Ambiental.

Debido a el estudio mencionado anteriormente, realizado por el Sistema de Parques Nacionales Naturales, se llega a la conclusión que las siguientes entidades: Comfamiliar, Aviatur, Inficaldas, Infimanizales y Sociedad Hotelera de Caldas, quedan formando la unión temporal de la concesión, y al mismo tiempo, quedando encargadas de fomentar el turismo en las partes concedidas: norte y centro del Parque Nacional Natural de los Nevados.

Concesión 

Operadores

Fecha 

PNN Amacayacu Alianza Aviatur – Decamerón – Cielos Abiertos.

Junio 2005

PNN Tayrona Alianza Cámara de Comercio de Santa Marta – Aviatur – Alnuva.

Noviembre 2005

PNN Gorgona Alianza AvianCaribean – Aviatur

Enero 2006

PNN Nevados Alianza InfiCaldas – InfiManizales – Aviatur – Comfamiliar Caldas – Sociedad Hotelera de Caldas.

Junio 2006

SFF Otún Quimbaya Alianza Gobernación de Risaralda – Aguas y Aguas de Manizales –Comfamiliar de Risaralda.

Octubre 2007

Vía Parque Isla Salamanca Consorcio Salamanca: Corporación Bioparques.

Mayo 2010

¿Quiénes se benefician con la concesión? 

Marcelo García, Asistente de Gerencia en Concesión Nevados, cuenta cómo dentro del parque todas las obras que se realicen quedan para el mismo:

Anualmente les pagamos una contraprestación que se va a Fondo Nacional Ambiental manifiesta  ese dinero se vuelve oficial porque se reparte en todas las áreas protegidas.   

Según el Jefe del programa PNN Nevados, comparte lo que dice Marcelo, ya que todos los recursos que se recaudan van a un fondo nacional ambiental. Este, es el mismo para todos los parques, y se encarga de distribuir el dinero a parques que tienen Ecoturismo, tanto a quienes tienen buenos presupuestos como a los que no.

Yo pienso que ahí hay un telón pero hay que generar los juicios adecuados, por que no nos podemos quedar simplemente con lo que nos quieren vender, ¿A quiénes beneficia regularmente esos contratos?, a empresas que tienen que ver con funcionarios del mismo estado o  un senador que  es dueño de una empresita o hasta el mismo presidente es socio de la empresa”, señala Ocampo.

Los cinco socios pertenecientes a la concesión del Parque Nacional Natural de los Nevados, toman las utilidades y las re invierten en la unión temporal y se reparten los fines lucrativos entre ellos, esa concesión equivale a menos del 1%.

“El otro 99% se encarga de la conservación del medio ambiente. Antes del 30 de septiembre se hacia el recorrido caminando, se podía ascender a 5125 m de altura, el 30 de septiembre paso a alerta amarilla. Alrededor de 55 mil visitantes al año desde el 2005 ha sido la tendencia de personas que suben al PNNN”, prosigue García.

Guido, también menciona que toda persona que paga el ingreso a un Parque, Reserva u otro patrimonio, esta colaborando con la conservación de los Parques Nacionales del país.

La concesión el nuevo sinónimo de privatización, lo pintan como la mejor y única  solución para la conservación de la biodiversidad de los parques naturales colombianos, esta nueva figura tiene un periodo de prueba de 10 años contemplando la opción de continuar con esta concesión una vez finalizada esta fase. ¿Quién asegura a los colombianos que en algún momento no se va a incrementar el porcentaje de la concesión?