Cartago violenta, un señalamiento que estigmatiza

Muchas ciudades llevan consigo alguna “fama”. Cartago, en el norte del Valle, no es la excepción: es conocida por ser una ciudad violenta. Algunos afirman que mueren más personas en accidentes de tránsito que por homicidio, aunque las cifras de noviembre parecen mostrar lo contrario. Este es un acercamiento a esa Cartago que está en los imaginarios de sus pobladores.

Por: Andrea Ramírez Mosquera

Cartago ha sido escenario de diversos tipos violencias. Afirmar que una sola violencia ha sido la constante es una aseveración tan equívoca como decir que no es reconocido también por sus bordados o su aeropuerto, como lo hacen notar sus habitantes cuando se les pregunta por la ciudad. Esto lo explica el investigador  y abogado Gustavo García Vélez, quien manifiesta el error en que se incurre al hacer aseveraciones como “desde siempre ha sido una ciudad violenta”.

La ciudad de Cartago -Valle del Cauca- ha sido estigmatiza desde tiempos inmemorables, pues ha estado/está a la sombra del narcotráfico, la corrupción, las bandas criminales, entre otros. Imagen tomada de http://www.humanet.com.co

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Pereira, un imán para los desplazados

Por: Diana Mariel Bejarano

Luz Nery Machado Pinilla sufrió por los enfrentamientos entre Ejército y guerrilla, ahora cuenta su historia a la orilla del río Consota, en un refugio construido con guadua, forrado con cientos de hojas de periódicos nacionales, que no informan más que tragedias como las que sufrió el día en que fue desterrada de su lugar de origen.

Luz Nery recurrió a su madre, quien ya vivía en Pereira en condiciones de desplazada. Ésta le informó dónde podría construir un rancho para pasar los días. Y el día menos pensado ya vivía en el sector de Caracol -La Curvajunto con su hijo de 1 año, su esposo, una hermana y un sobrino mayor.

Invasión ubicada en la parte baja del Barrio Caracol la curva, por la salida a Armenia.

CODHES (Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento) informa que “en el año 2003, casi 280.000 personas salieron de su lugar de origen, lo que significa que en  promedio 812 personas por día,  abandonaron sus hogares”. De acuerdo con el Gobierno, en Colombia hay 2,6 millones de desplazados, pero según Codhes “hay un subregistro”, es decir, personas que nunca han sido censadas, que puede alcanzar un 30 por ciento del total, lo que llevaría a contabilizar cerca de cuatro millones.

Son muchas las familias  y personas desplazadas que reciben ayudas humanitarias por parte del gobierno o de otras entidades, pero  el desplazamiento es algo que ha incrementado de manera notoria en Colombia.

Según la base de registro único de población desplazada (RUPD al mes de mayo del 2009, el  departamento de Risaralda tiene un acumulado de  43.985 personas declaradas como desplazadas desde el año 1997.

Entre las principales zonas de concentración de población desplazada en Pereira están los Barrios Villa Santana, El Plumón, El Dorado, Galicia, Puerto Caldas y Caimalito.

Los primeros diez departamentos expulsores de población desplazada con recepción en Pereira son:

  1. Antioquia:                  6.906
  2. Chocó:                        6.080
  3. Caldas:                       4.634
  4. Valle:                           3.796
  5. Caquetá:                     2.378
  6. Tolima:                       2.267
  7. Meta:                           1.196
  8. Putumayo                  1.076
  9. Cauca:                            868
  10. Nariño:                           577

Como las principales causas del desplazamiento se han podido identificar desplazamientos causados por la guerrilla, amenazas directas o generalizadas y en casos aislados por reclutamiento de personas.

Violencia tras violencia

Adicionalmente se presentan movilizaciones generadas por la presencia de grupos delincuenciales al servicio del narcotráfico, como Los Rastrojos y Los Machos, específicamente en el Valle del Cauca.

Según el Sistema de Información sobre Desplazamiento Forzado y Derechos Humanos (SISDHES), en un reporte de febrero de 2008 hecho a  CODHES, para el año 2007 Pereira estaba entre los primeros 101 municipios más afectados por el desplazamiento forzado con una totalidad de 7.521.

 Según  cifras de CODHES, el departamento de Risaralda ha presentado un incremento en deslazamiento a partir del año 1999, cuando tenía una cifra de 2.227 desplazados, pero para el reporte hecho en el año 2007, Risaralda tenía 5.498 desplazados, cifras que han incrementado en la actualidad.

Según estadísticas de Acción Social, Pereira, tiene un acumulado de 27.078 desplazados, equivalentes al 6,6% de la población total de la ciudad.

Los niños son los más afectados en la problemática del desplazamiento. Son aproximadamente 412.500 niños que huyen con sus familias por presiones de diversos actores armados.

El hecho de que Pereira sea una ciudad receptora de población desplazada trae algunas repercusiones para la ciudad, como lo afirma el sociólogo de la universidad de Antioquia Alberto Hugo Soto Hurtado, la principal consecuencia que trae  el desplazamiento masivo es la violencia.

Según Soto, esto se debe al desempleo que traen consigo los desplazados cuando se movilizan de su lugar de origen.  “Recién llegan a la ciudad se ven afectados por el desempleo, por la falta de ingresos, pero también por el rechazo por parte de la ciudadanía. Son estos los principales  motivos de la existencia de pandillas que ocasionan los atracos a mano armada, el sicariato, la prostitución, el consumo de sustancias psicoactivas y son todas estas cosas las que terminan afectando a la ciudad”.

Pereira es mirada como una zona en la que se puede emprender una nueva vida, ya que su aspecto comercial, agrícola y de desarrollo general es algo atrayente para aquellas personas que han tenido que dejarlo todo a causa de la guerra u otros motivos.

Uno de los principales atractivos de Pereira como ciudad receptora es su ubicación geográfica. “Estamos en un lugar estratégico en el centro del país. En el corazón de Colombia”, afirma el sociólogo Oscar Arango Gaviria. Según éste, el conflicto armado que vivió el Eje Cafetero en los años noventa fue una de las causas fundamentales para que muchas personas de la misma región decidieran reiniciar sus vidas en Pereira.

 Esto lleva a encontrar algunos efectos “agridulces” en los que cabe el hecho de que la ciudad no está preparada para recibir oleadas de gente.  Es aquí cuando la ciudad debe ofrecer apoyo, tanto social como psicosocial. “Los desplazados deben ser atendidos como lo ordena el gobierno, aunque eso cause empobrecimiento a la ciudad”, dice Gaviria.

Son muchas las familias que encuentran en el departamento de Risaralda una solución al problema del desplazamiento. Aunque las autoridades competentes no tengan los recursos suficientes para atender esta cantidad de personas, la ciudad tiene una oferta institucional para desplazados que consiste en brindar ayuda humanitaria que incluye la pronta solución de su problema como desplazado, la reunificación familiar, incluyendo el retorno a su lugar de origen.

Pero más que esta oferta institucional, existe otro motivo por el cual la población desplazada  se viene incrementando de  manera notoria en los últimos años. Parte de esta población decide refugiarse en Pereira por el hecho de que existen personas que sirven de anclaje para su reubicación. Ya sean familiares, amigos o conocidos, quienes dan indicaciones  del cómo llegar y en dónde ubicarse.

Aunque se diga  que Pereira es una ciudad comercial, que hay oportunidad de salir adelante, no hay posibilidades que favorezcan a todos aquellos refugiados en la ciudad, pues muchos se ven en la obligación de buscar trabajo por fuera de la región para el sostenimiento económico de su familia.

Esto sucede con la familia de Yancy Lorena Machado, una joven de 20 años proveniente de Santa Cecilia, Risaralda. Ella a sus diez años de edad se vio obligada a salir de su pueblo con el que seguiría siendo su pareja y poco después tendrían cinco hijos.

“Nos vinimos por miedo a que la guerrilla nos matara al igual que  muchas otras personas”. La alternativa económica en Pereira fue escasa para sostener a cinco pequeños, por lo que su esposo se vio en la obligación de salir de la región y trabajar como vendedor ambulante. De este modo los visita una vez por mes llevándoles lo poco y nada que puede conseguir y dejando que ellos se defiendan, pues cada quien intenta ayudar con lo que más pueda.

El 55% del total de la población desplazada por violencia en Colombia es menor de 18 años.

Esta pareja –al igual que muchos otros- ha sufrido el rechazo de algunos por el hecho de ser desplazados. “A veces uno busca trabajo, se presenta como desplazado y lo desprecian, se busca alimento y nada. Nosotros no tenemos agua, nos la regala un vecino, se pasan muchas humillaciones, lavamos la ropa en el rio Consota. Aunque ya estamos registrados como desplazados, no nos ha llegado ninguna ayuda por parte del gobierno”.

Otro es el caso de María –como prefiere ser llamada-, quien a causa de las constantes amenazas y matanzas  por parte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), un día a las 12:00 m. fue desterrada de sus tierras, a través de agresiones físicas, subida en una avioneta, en embarazo de su última hija (Yulieth) y en compañía de su esposo y demás hijos.

Ella recuerda con rencor el día en que el alcalde del pueblo los envió en una avioneta, con una carta que los identificaba como víctimas del desplazamiento forzado a un viaje del cual ellos ignoraban ruta y destino. Durante el trayecto se dio cuenta que hacían escala en Villavicencio, Bogotá, hasta Pereira.

 Ahora, cinco años después, tras haber recibido un par de colchonetas, dos mercados y cobijas, sigue esperando la ayuda del gobierno, mientras sus hijos crecen bañándose en las aguas turbias del río Consota.

Nápoles, el morbo por lo narco

Magdalena medio, un dilema entre la tradición violenta de un pueblo y la riqueza natural que albergó las ambiciones de Pablo Escobar. Ubicada en esa región, la Hacienda Nápoles fue la construcción de un sueño a medias.

 

POR: Anyelly Carmona Ospina (yelly_1304@hotmail.com)

 Daniela Bolívar Rincón (dannyb713@hotmail.com)

“El cielo, la selva y las montañas de ese lugar son privilegiadas, las aguas cristalinas, los ríos tibios y de mármol, esos no los hizo Pablo, los hizo Dios, un paraíso natural desde donde se le mire”, estas son las palabras de José Guillermo Palacio,  un periodista conocedor del Magdalena medio, ese mismo paraíso que un día sirvió de escenario para que Farc, autodefensas, y narcotráfico iniciaran su protagonismo en la guerra colombiana.

Llena de riqueza natural, dicha región fue elegida por el capo del narcotráfico colombiano Pablo Escobar Gaviria, para hacer real un mundo aparte,  ese en el que combinaría la casa de recreo con su centro de operaciones ilegales y al que llamó Hacienda Nápoles. Dos caras que se han disputado el protagonismo a través de la historia.

Conquista del capo

Finalizando los 70, la construcción de la autopista Medellín – Bogotá representó no solo la llegada del progreso a municipios como Puerto Triunfo, también la de Pablo Escobar, conocido como empresario, quien montado en su motocicleta, en compañía de su primo Gustavo Gaviria, vio en los predios del corregimiento de Doradal la posibilidad de materializar lo que el mundo conoce hoy como Parque temático Hacienda Nápoles.

Su afán por llevar a cabo la construcción de un emporio agroindustrial lo llevó a elevar sin complicaciones los precios de tierras que, sin estar en venta, le dieron enormes ganancias patrimoniales. Fue Jorge Tulio Garcés quien le vendió la mayor parte de las tierras a Pablo el empresario. Según Francisco Sánchez, ex funcionario de la alcaldía de Puerto Triunfo, La Paz, Portugal, Lusitania, Las Julias, El Porvenir, Valledupar, La Perla y Honduras, son algunos de los predios que Escobar logró hacer suyos.

Para dicha época, en la que la procedencia de su gran fortuna era desconocida, el proyecto creció en manos de unos mil trabajadores. Trasplantó árboles, construyó doce lagos intercomunicados, sistema hidráulico, pista para aviones medianos, helipuerto, canchas, parques, plaza de toros y casa de campo.

El desaparecido INDERENA (Instituto Nacional de Recursos Ambientales) le concedió la licencia de ingreso de animales exóticos al país. Todo, según Sánchez, fue legal,  “pues él solo era un empresario con dinero”, aun así cuando el ICA (Instituto Colombiano Agropecuario) se los decomisaba, cualquier trabajador de Escobar compraba de nuevo a sus pupilos y los regresaba a la finca.  Sin reparos legales la cercana base aérea de Palanqueros vio aterrizar cuatro hipopótamos en un avión Hércules de la segunda guerra mundial, traídos desde el zoológico San Diego, en California. Debido a su  reproducción,  hoy son 27 los herbívoros que habitan en los lagos intercomunicados y tres se hicieron famosos por su fuga y posterior cacería a través del Magdalena medio en años recientes.

Muchos aún se preguntan como a manera de arca de Noé aparecieron los protagonistas de su sueño: especies exóticas herbívoras, como canguros de Australia, dromedarios del Sahara, elefantes de la India, jirafas e hipopótamos de África, búfalos de la pradera de EEUU, vacas de las tierras altas de Escocia, llamas y vicuñas del Perú. Para Palacio, además del don que acompañaba su nombre, Pablo tenía otro don especial que convertía en realidad todo lo que soñaba: “La coca mete una jirafa en una avioneta y un elefante en un Renault 4”. Quiso complementar su zoológico con la construcción de animales prehistóricos (como dinosaurios) que, a escala real, vio crear en siete años a manos de Fernando Montoya, el diseñador que de hacer las vallas de publicidad en la hacienda, se convierte en el artífice de las construcciones más admiradas en  la historia de Nápoles.

Ocaso de un narcoparaíso                                                                    

En 1982, escobar inicia su protagonismo delincuencial, siendo su consentida Nápoles, el lugar donde se trazó gran parte del conflicto armado en la región del Magdalena medio y se definió la expansión de grupos paramilitares, afirma el académico y periodista Juan Gonzalo Betancourt,  ya que no solo trajo al mercenario israelí Yair Klein, para entrenar  a los paramilitares, también se reunió con el grupo guerrillero M19 para planear la toma del Palacio de Justicia y quemar los expedientes que comprometían al narcotráfico, además de ser el espacio en el que se propició la tregua entre el M19 y el cartel de Medellín.

Ramón Isaza, como jefe paramilitar anticomunista, rechazó la presencia del narcotráfico en la región, por ello siempre tuvieron enfrentamientos el narcotraficante establecido en la hacienda e Isaza,  en la zona de Doradal. Una guerra que, según Palacio, quedó empatada.

Entre 1988 y1990 el Estado colombiano, aliado con EE.UU, lo buscaría en  la hacienda, pero su mente calculadora destinó en Nápoles sus propias rutas de escape.

Falta tierra, sobran testaferros

El área de la hacienda comprendía 3.538 hectáreas. Escobar no hizo englobe de los predios, catastralmente la mayoría de estos figuraron a nombre suyo y otros en testaferrato, pues en su afán de adquirirlos no hacía trámites legales, por dicha razón se facilitó la expropiación de los terrenos que aparecían a su nombre, equivalentes a 1.244 hectáreas. Pero 64 por ciento de los terrenos se encuentran hoy en manos de testaferros que lograron legalizarlos al momento de la extinción, hecho que para muchos es considerado un botín de guerra.

En 1991 la hacienda fue incautada por el cuerpo élite de la policía. Los abogados del Estado hicieron el proceso de extinción de dominio un año después de la muerte de Escobar, esa que fue considerada la única guerra que perdió contra los Pepes, organización criminal que ha sido relacionada con el gobierno.

En 1994 se dio el fallo definitivo, pasando la hacienda Nápoles a manos de la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE). Magdalena Torres, funcionaria de la UGAN Umata de Puerto Triunfo, dice que Victoria Eugenia Henao, esposa de Pablo Escobar, apeló en dos ocasiones al Estado para quedarse con la hacienda, pero no lo logró.

Por falta de cuidado los animales empezaron a morir, los  grandes fueron  trasladados entonces a zoológicos del resto del país como Pereira, Cali y Barranquilla, los hipopótamos fueron los únicos que no pudieron ser capturados.

Mediante la resolución 0037 del 16 de diciembre del 2005, el municipio de Puerto Triunfo quedó a cargo de 765 hectáreas, después de presentar proyectos productivos justificables que se podrían llevar  a cabo en dichos terrenos. A través de las Naciones Unidas estudiaron el apoyo a los desmovilizados, beneficiándose con el cultivo de ají  a las familias de los mismos y desplazados de la comunidad. 299 hectáreas fueron destinadas al entonces llamado ministerio del Interior y de Justicia para la construcción de una cárcel de máxima seguridad.

Hoy es parque temático

La hacienda se convirtió en el blanco de los saqueos, en busca de caletas y dinero que nunca encontraron, dejando en ruinas lo que un día la ambición levantó. El municipio encargado de la custodia se vio imposibilitado para controlar los daños ocasionados, por tal motivo realizó un contrato de arrendamiento con la firma ATECSA por 20 años,  una empresa familiar de la ciudad de Medellín, reconocidos en la región por más de tres décadas. No se hizo proceso de licitación, puesto que si se abría una, serían los narcos los que tratarían de quedarse con las tierras, según dijeron las autoridades.

ATECSA se comprometió a pasarle al municipio el 10 por ciento de las ganancias. La entidad privada bajo el nombre de Parque Temático Hacienda Nápoles, ha pretendido crear un gran atractivo turístico que no tendría la misma efectividad si se le hubiese cambiado el nombre a la hacienda. Oberdam Martínez, su administrador, reconoce que es el peso histórico de la vida del narcotraficante en dicho lugar lo que atrae al turista.

El periodista Germán Castro Caycedo, quien alguna entrevistó a Escobar, opina al respecto: “utilizan un ángulo depravado de la historia para hacer negocio, con la misma berraquera pueden promover el parque sin hablar de Nápoles”.

Una de las temáticas principales del parque, aparte de los safaris, es mostrar la casa de Escobar como un museo a la memoria de las víctimas de la narco guerra, esa que hoy está en ruinas y en la que se exhiben los delitos cometidos por el capo. No pretende reconstruirse, hecho polémico algunos no comparten, como Palacio: “el gobierno debió ser absolutamente pulcro y respetuoso, lo que están haciendo hace parte de un discurso político. Construir el gran parque que pudo haber soñado ese señor y, con dineros legales, ayudar a las víctimas, era lo correcto. Uno no le va a devolver  la vida a nadie pero si se repara un poco el daño”.

Las vías que llevan hacia la hacienda hoy son turísticas, con el nivel de protección que no tenían antes del polémico programa de Seguridad Democrática. Muchos se preguntarán por qué una zona con presencia de paramilitares en la última década, tiene ahora su mayor auge económico y turístico. Es pertinente recordar que el ex presidente Álvaro Uribe, la cabeza visible de dicho programa y 64 congresistas de su coalición son investigados por paramilitarismo, y fue durante ese mandato que se mantuvo vigente un cambio en la tradicional inseguridad de las vías.

¿Será capaz el gobierno Santos de mantener la seguridad lograda en la autopista Medellín – Bogotá sin acudir a la ayuda de grupos al margen de la ley?  ¿O estará condenada dicha región a conservar un progreso solo por medio de la ilegalidad? Mientras tanto, la Hacienda Nápoles sigue recibiendo cada fin de semana a centenares de turistas que, no sin cierto morbo, recorren los espacios que hace unos años eran el sueño de uno de los más temibles y astutos asesinos de la historia del narcotráfico en el mundo.


Por:

Anyelly Carmona Ospina (yelly_1304@hotmail.com) 

Daniela Bolívar Rincón (dannyb713@hotmail.com)

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Paramilitares, Farc, autodefensas y narcotráfico iniciaron su negro protagonismo en la guerra colombiana, un asunto de igual magnitud a la riqueza natural con la que cuenta la región del Magdalena Medio- La belleza del paiseje y la crudeza de la guerra dos caras que se han disputado el protagonismo a través de la historia.Pablo Escobar Gaviria hizo el sueño de construir un mundo aparte, que combinaría la casa de recreo con su centro de operaciones ilegales y al que llamó Hacienda Nápoles.

“El cielo, la selva y las montañas de ese lugar son privilegiadas, las aguas son cristalinas, los ríos son tibios. El piso de los ríos es de mármol y esos no lo hizo Pablo, lo hizo Dios, un paraíso natural desde donde se le mire”, son estas las palabras de José Guillermo Palacio, uno de los habitantes que respira el Magdalena medio.

La conquista de Pablo

Finalizando los años setenta, la construcción de la autopista Medellín – Bogotá representó la llegada del progreso, a municipios como Puerto Triunfo, ´pero también la del, conocido como empresario, Pablo Escobar, quien montado en su motocicleta, en compañía de su primo Gustavo Gaviria, vio en los predios del corregimiento de Doradal la posibilidad de materializar lo que el mundo conoce hoy como Nápoles, el corazón de Colombia.

Su afán por llevar a cabo la construcción de un emporio de bienes lo llevó a elevar sin complicaciones los precios de tierras que obtuvo sin estar en venta, inclusive con los bienes que les pertenecieran. Fue Jorge Tulio Garcés quien le vendió la mayor parte de las tierras a Pablo, el empresario.

Según Francisco Sánchez, ex funcionario de la alcaldía de Puerto Triunfo, La Paz, Portugal, Lusitania, Las Julias, El Porvenir, Valledupar, La Perla y Honduras, son algunos de los predios que Escobar logró hacer suyos y bautizar como Hacienda Nápoles, nombre que posiblemente surge de su gusto por el Nápoli del futbol Italiano.

Para dicha época, en la que la procedencia de su gran fortuna era desconocida, un proyecto bien pensado creció en manos de unos mil trabajadores y, trasplantó arboles , construyó agos intercomunicados, sistema hidráulico, una pista para aviones medianos, un helipuerto, canchas, parques , y plazas

Pero si de razones legales se trata, el INDERENA (Instituto de Desarrollo de los Recursos Naturales Renovables) le concedió la licencia de ingreso de animales exóticos al país. Todo, según Sánchez, fue legal, “pues él solo era un empresario con dinero”. Aun así, cuando el ICA (Instituto Colombiano Agropecuario) se los decomisaba, no era nada casual que un trabajador de Escobar llegara a los remates a comprar de nuevo a sus pupilos y los regresara a la finca. Sin reparos legales, los oficiales de la base aérea de Palanqueros, ubicada a unos pocos kilómetros de allí, vieron aterrizar cuatro hipopótamos en un avión Hércules de la segunda guerra mundial, traídos desde el zoológico San Diego, en California.

Una avioneta Piper PA3 que logró robarse la atención de quien pasara por el lugar, y donde se transportó el primer cargamento de coca que entró a EEUU. A su vez, tuvo en exhibición un carro que muchos aún piensan que era el de Bonnie and Clyde,otros dicen que de Al Capone. Frente a dicho supuesto, Escobar le respondió al periodista a Juan José Hoyos: “eso es pura mierda que habla la gente, ese es un carro viejo que me conseguí en una chatarrería en Medellín y yo mismo cogí una ametralladora y le hice los huecos”.

Visto en la región como un gran ecologista, muchos aun se preguntan cómo a manera de Arca de Noé aparecieron los protagonistas de su sueño. Según Hoyos, especies exóticas herbívoras, como canguros de Australia, dromedarios del Sahara, elefantes de la India, jirafas e hipopótamos de África, búfalos de la pradera de EEUU, vacas de las tierras altas de Escocia, llamas y vicuñas del Perú. Pues tal como lo expresa el periodista José Guillermo Palacio, además del don que acompañaba a su nombre, Pablo tenía otro don especial: convertía en realidad todo lo que soñaba. “La coca mete una jirafa en una avioneta y un elefante en un Renault 4”.

El ocaso de un narcoparaíso

El ingreso de Escobar al mundo de la política en 1982, fue un hecho contraproducente. Si su objetivo era buscar el poder absoluto, el del ministro de justicia Lara Bonilla era descubrir la procedencia de la gran fortuna que amasaba Pablo Escobar.

Inicia de esta manera su protagonismo delincuencial, siendo posiblemente su consentida Nápoles el lugar donde se trazó gran parte del conflicto armado en la región del Magdalena medio y se definió la expansión de grupos paramilitares, afirma el académico y periodista Juan Gonzalo Betancourt, ya que no solo se arriesgó a traer al mercenario Israelí Yair Klein, para entrenar a los paramilitares, si no también fue el lugar en donde supuestamente se reunió con el grupo guerrillero M-19 para planear la toma del palacio de justicia y quemar los expedientes que comprometían al narcotráfico. Además fue el espacio en el que se propicia la tregua entre el M-19 y el cartel de Medellín.

Ramón Isaza, como jefe paramilitar anticomunista, rechazó la presencia del narcotráfico en la región, por ello siempre tuvieron enfrentamientos Escobar establecido en la hacienda e Isaza, en la zona de Doradal; una guerra que, según Palacio, quedó empatada. Se dice que los finqueros de la zona no le perdonaron a Jorge Tulio haber traído la mafia al territorio.

El periodo entre 1988 y 1090 fue una época de la mayor guerra y muerte en Colombia. El Estado, aliado con EE.UU., indudablemente lo buscaría en la hacienda, pero su mente calculadora destinó en Nápoles sus propias rutas de escape. En palabras de José Guillermo, “hay víctimas de víctimas y Pablo se metió con todo, arrodilló al Estado colombiano”.

Hoy es un parque temático

El área de la hacienda comprendía 3.538 hectáreas, teniendo en cuenta que Escobar no hizo englobe de los predios. Catastralmente la mayoría de estos figuraron a nombre suyo y otros en testaferrato, pues en su afán de adquirirlos no hacía trámites legales, por dicha razón se facilitó la expropiación de los terrenos que aparecían a su nombre, equivalentes a 1.244 hectáreas, por lo tanto el 64 por cineto de los terrenos adquiridos por Pablo se encuentran hoy en manos de testaferros que lograron legalizar los predios al momento de la extinción, hecho que para muchos es considerado un botín de guerra. En 1991 la hacienda fue incautada por la policía élite y se estableció allí, posteriormente los abogados del Estado hicieron el proceso de extinción de dominio, un año después de la muerte de Pablo Escobar, esa que fue considerada la única guerra que perdió en contra de los Pepes, organización criminal que ha sido relacionada con el gobierno. En 1994 la hacienda Nápoles pasa a manos de la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE).

Magdalena Torres, técnico forestal de la Umata, asegura que Victoria Eugenia Henao, esposa de Pablo Escobar, apeló en dos ocasiones al Estado para quedarse con la hacienda, pero no lo logró.

Por falta de cuidado los animales empezaron a morir. Los más grandes fueron trasladados a zoológicos del resto del país como Pereira, Cali y Barranquilla; los hipopótamos fueron los únicos que no pudieron ser capturados. Una de las primeras resoluciones era entregarle los predios al municipio de Puerto Triunfo de manera provisional. Sin embargo mediante la resolución 0037 del 16 de diciembre del 2005, ese municipio quedó a cargo definitivo de 765 hectáreas, después de presentar proyectos productivos justificables que se podrían llevar a cabo en dichos terrenos. A través de las Naciones Unidas estudiaron el apoyo a los desmovilizados con el cultivo de ají, beneficiándose las familias de los mismos y también desplazados de esa comunidad. Además, 299 hectáreas fueron destinadas al ministerio del Interior y de Justicia para la construcción de una cárcel de máxima seguridad.

Aún después de muerto el capo, sus tesoros daban de que hablar y la hacienda se convirtió en el blanco de los saqueos que buscaban inútilmente caletas y dinero que nunca encontraron, dejando en ruinas lo que un día la ambición de Escobar levantó. Por esas y otras razones el municipio de Puerto Triunfo se vio imposibilitado para controlar los daños ocasionados en la hacienda, motivo por el cual realizó un contrato de arrendamiento con la firma ATECSA por 20 años, una empresa familiar de la ciudad de Medellín, reconocidos en la región hace más de 30 años, por tal motivo no se hizo proceso de licitación, puesto que si se abría una, serían los narcos los que tratarían de quedarse con las tierras. ATECSA se compromete a entregarle al municipio el 10% de las ganancias. La entidad privada bajo el nombre de Parque Temático Hacienda Nápoles ha pretendido crear un gran atractivo turístico que no tendría la misma efectividad si se le hubiese cambiado el nombre a la hacienda. Oberdam Martínez, su administrador, reconoce que es el peso histórico de la vida de Escobar lo que atrae al turista. El periodista Germán Castro Caycedo opina al respecto: “utilizan un ángulo depravado de la historia para hacer negocio, con la misma verraquera pueden promover el parque sin hablar de Nápoles”.

Una de las temáticas principales del parque, aparte de los safaris, es mostrar la casa principal como un museo a la memoria de las víctimas de la narco guerra, esa que hoy se encuentra en ruinas y en la que se exhiben los delitos cometidos por el antioqueño. No pretende reconstruirse, hecho polémico que arroja pensamientos como el de José Guillermo: “debieron haber reconstruido la casa con dineros legales y darle la plata a las víctimas, lo que hicieron hace parte de un discurso político. El gobierno debió ser absolutamente pulcro, respetuoso… construir el gran parque que pudo haber soñado ese señor y con dineros legales ayudar a las víctimas, uno no le va a devolver vida a nadie pero sí la posibilidades de reencontrase con la vida”.


Puerto Boyacá no se desmovilizó

¨Mirando  la historia de la desmovilización y de la lucha,  nosotros no fuimos vencidos¨, alias “Botalón”
 
Por:Luisa Fernanda Duarte Arcos  

luisitad28@hotmail.com

Para Jaime Arias, comandante del grupo Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal (GAULA) en Puerto Boyacá,  participó de este proceso reinsertando a más de 700 hombres pertenecientes al Bloque Puerto Boyacá de las Autodefensas Unidas de Colombia, en la vereda El Marfil, jurisdicción del área rural del municipio de Puerto Boyacá. Con la desmovilización de 742 hombres y la entrega de más de 360 armas, se escaló el primer peldaño para el desmonte total de las Autodefensas del Magdalena Medio. El consolidado oficial que entregó en su momento el alto comisionado para la paz Luis Carlos Restrepo Ramírez, fue de 742 desmovilizados entre hombres y mujeres, 360 armas, entre ellas 317 pistolas, 52 mil municiones de diversos calibres, 221 granadas y 150 radios portátiles.

En este municipio de Boyacá se gestó un modelo de paramilitarismo que dejó, en más de tres décadas de violencia, alrededor de cinco mil víctimas, entre líderes campesinos, militantes de la Unión Patriótica, maestros, sindicalistas, mujeres y niños.

El grupo paramilitar de 742 hombres que se desmovilizó junto a Arnubio Triana, alias “Botalón”, el 29 de Enero de 2006, fue la herencia de los grupos paramilitares  nacidos en los ochenta en el Magdalena Medio. Los  primeros “paras” de esa región fueron comandados por Gonzalo y Henry de Jesús Pérez y luego por el oficial del Ejército Luis Antonio Meneses, alias “Ariel Otero” , que posteriormente recurrieron a la  desmovilización en diciembre de 1991. También ya es público que estos paramilitares tuvieron a varios miembros  de las fuerzas militares como cómplices y que se sabe que fueron entrenados por mercenarios israelíes como Yaír Klein.

Desde la cárcel de Itaguí, “Botalón”, nacido en Yacopí, Cundinamarca en 1967, fue jefe desde 1994 de las Autodefensas de Puerto Boyacá, dirigió un grupo de diez frentes que delinquieron en la región y en municipios de Santander con la pretensión de estar combatiendo a la guerrilla.

“Botalón” fue conocido como el hombre más sanguinario y despiadado de las autodefensas, reconocido por sus innumerables masacres en el país. Este frente se especializaba en el robo de combustible, en la  conocida vacuna adoptada como ingreso para la subsistencia de los frentes armados

La captura de tres miembros desmovilizados de las Autodefensas de Puerto Boyacá en el corregimiento de Puerto Romero, con 154 kilos de base de coca, es una nueva señal de la reorganización criminal de los paramilitares, quienes delinquen recurriendo a la práctica de secuestros, hurtos y asesinatos en esa región, responsabilidad que las autoridades atribuyen a desmovilizados. Según el Mayor Hernán Alfonso Contreras Ruiz de la XIV Brigada del Ejército, el pasado 13 de febrero tropas de la  Brigada, en conjunto con agentes del CTI, encontraron y desmantelaron un laboratorio para el procesamiento de cocaína en el corregimiento de Puerto Romero, en el área rural de Puerto Boyacá.

Pero lo que llama la atención es que dentro del grupo de capturados figuran tres desmovilizados: José Isabel Ramírez Mosquera, Ramón Antonio Pamplona Tinoco y Álvaro de Jesús Osorio Quiceno.  Los tres hicieron parte de los 742 ex miembros de las Autodefensas de Puerto Boyacá que se desmovilizaron el 29 de enero de 2006, en la vereda El Marfil.

Los paramilitares que se acogen a los procesos de paz o reinserción, lo hacen por ingresar a la vida civil avalados por el gobierno mas no porque sea una necesidad que tengan las AUC. Porque del mismo modo, existe un Decreto de Ley que fue expedido por el ex presidente Ernesto Samper en 1994 conocida como el Decreto de Ley 356 donde habla sobre la vigilancia y seguridad privada, es decir, estas organizaciones tienen derecho a portar armas y a ser usadas cuando se perturbe la tranquilidad y la seguridad ciudadana.

Decreto que le daba la libertad a las AUC de brindarle los servicios de seguridad y vigilancia privada a quienes puedan ser víctimas de cualquier tipo de alteración alentada por un ente criminal que atente en contra de las personas, la tranquilidad, los bienes propios o terceros y la fabricación, instalación, comercialización y utilización de equipos para vigilancia y seguridad privada, por ende estas organizaciones tienen derecho a portar armas y a ser usadas cuando se perturbe la tranquilidad y la seguridad ciudadana.

Los ciudadanos colombianos no tienen conocimiento de este Decreto de Ley 356 que le brinda impunidad a estos grupos alzados en armas y donde evidencia el apoyo que le posibilita el Gobierno  a estas tropas, como es el caso de Arnubio Triana, alias ¨Botalón¨, quien se entrego voluntariamente a las autoridades y que pese a su centenar de crímenes y actos deshonrosos desatados por ambicionar el poder  y prefiriendo la violencia, no tenía ninguna orden de captura.

Según el DAS elaboraron un documento basado en las confesiones del ex concejal de Puerto Boyacá entre 1988, el cual había estado vinculado a las Autodefensas desde 1983. Viáfara, unn reinsertado, relata con detalles la participación del Batallón Bárbula en el proyecto paramilitar y su articulación con el político liberal Pablo Guarín, respaldado a su vez por el Ministro de Gobierno de entonces, Jaime Castro, así como su largo trabajo en los proyectos de salud de Asociación de Ganaderos del Magdalena Medio (ACDEGAM). Revela la participación en las actividades de Acdegam y de las Autodefensas de reconocidos líderes del paramilitarismo y del narcotráfico de otras regiones, como Gonzalo Rodríguez Gacha, Fabio Ochoa, Fidel Castaño, Víctor Carranza y Pablo Escobar, inició alianza entre las Autodefensas y el narcotráfico en 1985, y la contratación de mercenarios israelíes e ingleses para entrenar a los paramilitares.